August Corominas, profesor de Fisiología Humana de la Universidad de Murcia y de la Universidad Autónoma de Barcelona y académico emérito de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), comparte con la comunidad académica el artículo «Impacto positivo de la inteligencia artificial en la medicina», en el que aborda los efectos de esta tecnología disruptiva en las prácticas médicas y en la atención a los pacientes, alertando de la importancia trascendental que debe seguir teniendo el factor humano. El académico ha compartido recientemente en esta publicación los artículos «El secreto de la longevidad en las ‘zonas azules'», «Atención a las caídas, de noche y de día», «La buena vida y la vida buena», «Vida biológica y vida cuántica», «Hospitales inteligentes», «Cosmonáutica y medicina espacial», «El maltrato y su gestión», «Biología cuántica», «El negro de Banyoles (bosquimano u hotentote)», «Polidactilia», «Adolescencia, edad crítica de la vida humana», «Las sirenas, ilusión de navegantes y hombres de mar», «Alimentación bíblica: alimentos puros y alimentos impuros», «Enfermedades raras», «Los famélicos en Gaza», «Sexología en la adolescencia y en la somatopausia (andropausia y menopausia)», «Ciberataques, ciberguerra y ciberseguridad», «Refugiados», «La maldad humana», «Geoestrategia de las tierras raras», Conciencia y omisión: la miseria del gobernante, «Plasticosis», «Humanización», «La isla del doctor Moreau y los ‘therians’«, «El ástato, nuevo elemento de importancia tecnológica« y «La familia Corominas: más de dos siglos de vocación médica». Además, es autor de uno de los capítulos del libro «Vitalidad al envejecer. Si lo deseas, puedes vivir más años con salud», editado por la Real Corporación con el apoyo de Vichy Catalán.

Impacto positivo de la inteligencia artificial en la medicina

August Corominas Vilardell

Dr. August Corominas

La inteligencia artificial (IA) representa una de las transformaciones más importantes de la historia de la medicina, comparable a la aparición del microscopio, antibióticos o genómica. Su impacto positivo ya es visible y probablemente será aún más profundo en las próximas décadas. Entre sus ventajas destacan:

1. Diagnóstico más rápido y más preciso

La IA puede analizar miles de imágenes médicas en pocos segundos. Ejemplos:

  • Radiología (TAC, RMN, radiografías).
  • Mamografías.
  • Dermatología.
  • Oftalmología.

En algunos casos, la IA ya alcanza niveles de precisión similares a los de los especialistas humanos.

2. Medicina personalizada.

Cada persona es biológicamente única. La IA permite integrar:

  • Genética.
  • Analíticas.
  • Hábitos de vida.
  • Factores ambientales.

De esta forma puede elaborar tratamientos adaptados a cada paciente.

3. Descubrimiento de nuevos fármacos.

La investigación farmacológica que antes requería 10 o 15 años puede acelerarse considerablemente. Los ejemplos son diversos:

  • Buscar nuevas moléculas.
  • Simular interacciones farmacológicas.
  • Identificar posibles efectos adversos.

4. Prevención de enfermedades.

La IA es especialmente útil en medicina preventiva. Puede detectar:

  • Riesgo cardiovascular.
  • Diabetes.
  • Demencias.
  • Algunos cánceres antes de que aparezcan los primeros síntomas.

5. Asistencia a los profesionales sanitarios.

La IA no sustituye al médico, pero le ayuda. Entre otras cosas puede:

  • Elaborar informes.
  • Revisar bibliografía.
  • Analizar grandes bases de datos.
  • Organizar historias clínicas permitiendo dedicar más tiempo al paciente.

6. Cirugía asistida. Los robots quirúrgicos son cada vez más precisos. Beneficios:

  • Menos complicaciones.
  • Menos dolor posoperatorio.
  • Recuperaciones más rápidas.
  • Mayor precisión en intervenciones complejas.

7. Salud pública y epidemiología. La IA puede detectar precozmente:

  • Brotes epidémicos.
  • Zoonosis emergentes.
  • Factores ambientales de riesgo. Un campo muy relacionado con su visión de la patología ambiental y la salud planetaria.

El futuro (2030-2050).

Hospitales inteligentes. Estos centros estarán conectados permanentemente con:

  • Sensores.
  • Historia clínica digital.
  • IA asistencial. Muchas alertas se generarán automáticamente.

Médicos aumentados por IA. El médico seguirá siendo imprescindible, pero su función evolucionará hacia:

  • Interpretación clínica.
  • Humanización.
  • Decisiones éticas.
  • Relación médico-paciente. La IA actuará como un consultor permanente.

Medicina predictiva. Pasaremos de curar enfermedades a:

  • Predecirlas.
  • Prevenirlas.
  • Retrasarlas antes de que se manifiesten.

Astromedicina. La IA será fundamental en las misiones lunares, el establecimiento humano en el satélite y futuras misiones en Marte. Controlará:

  • Constantes vitales.
  • Nutrición.
  • Estado psicológico.
  • Efectos de la microgravedad en tiempo real.

Longevidad y envejecimiento. La IA acelerará la investigación sobre:

  • Biomarcadores de envejecimiento.
  • Medicina regenerativa.
  • Células madre.
  • Senescencia celular.
  • Posiblemente aumente los años de vida saludable.

Riesgo principal.

El gran peligro no es la IA, sino una medicina sin humanismo. Ningún algoritmo puede sustituir a:

  • La empatía.
  • La compasión.
  • El consuelo.
  • El acompañamiento del enfermo terminal.
  • La relación humana

Porque el hospital no es sólo un centro tecnológico; es también un centro de humanidad.

Reflexión final.

La medicina del futuro probablemente estará formada por una alianza entre la inteligencia humana, la inteligencia artificial y el humanismo médico. La IA aportará memoria, velocidad y capacidad de cálculo. El médico seguirá aportando criterio, prudencia, experiencia, valores y humanidad.