Debate: Smoking, quitting smoking in a crisis and tobacco companies

Se puede y se debe dejar de fumar en plena crisis

José Ramón Calvo, académico de número y presidente del Instituto de Relaciones Internacionales de la Real Academia Europea de Doctores-Barcelona 1914 (RAED). Asesor estratégico del Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación

Francesc Abella
Psicólogo clínico y director de la Unidad de Adicciones del Hospital de Santa María de Lleida

Esteve Fernández
Catedrático de Salud Pública y director de la Unidad de Control del Tabaco del Instituto Catalán de Oncología

Carmen Cabezas
Subdirectora general de Promoción de la Salud de la Generalitat de Cataluña

La Fundación Pro Real Academia de Doctores celebró el pasado 1 de junio a través de su canal de YouTube otro de sus debates enmarcados en su programa “Campus del Conocimiento”, que en esta ocasión supuso la continuidad, de forma virtual, de las actividades que en los últimos años ha llevado a cabo en relación a la celebración del Día Mundial sin Tabaco. La sesión abordó también la actualidad relacionando el tabaquismo con las consecuencias que ha traído consigo la actual pandemia por el coronavirus SARS-CoV-19 y el confinamiento decretado en muchos países y llevó por título “Día Mundial sin Tabaco: ¿Se puede dejar de fumar en una crisis? ¿Nos dejan en paz las tabaqueras?”.

La sesión contó con la participación de especialistas de primer nivel como Francesc Abella, psicólogo clínico y director de la Unidad de Adicciones del Hospital de Santa María de Lleida; Esteve Fernández, catedrático de Salud Pública y director de la Unidad de Control del Tabaco del Instituto Catalán de Oncología; Carmen Cabezas, subdirectora general de Promoción de la Salud de la Generalitat de Cataluña, y José Ramón Calvo, médico, asesor estratégico del Barcelona Supercomputing Center-Centro Nacional de Supercomputación, académico de número y presidente del Instituto de Relaciones Internacionales de la Real Academia Europea de Doctores-Barcelona 1914 (RAED). Presentó y moderó el debate el periodista Manuel Murillo, director de comunicación de la RAED.

Antes de iniciar el debate, Murillo esgrimió algunos datos sobre el tabaquismo, relacionado en España con más de 56.000 muertes anuales -ocho millones a nivel mundial-, una de cada cuatro de ellas de personas menores de 65 años. La mitad de estos fallecimientos se producen tras sufrir un tumor maligno, en la mayoría de los casos un cáncer de pulmón. Ante esta situación, peor en sus cifras que la Covid-19 y prolongada en los años, Cabezas destacó el gran esfuerzo que ha hecho en estos días difíciles la sanidad pública para mantener su atención a lo afectados por el tabaquismo. “Hemos prestado ayuda telemática a quien quisiese dejar de fumar. Hicimos una encuesta entre los profesionales y determinó que seguían una atención activa sobre las personas que querían dejar el tabaco”, explicó.

Cabezas destacó que se ha dado lo que podría parecer una paradoja: que muchos exfumadores no han recaído pese al confinamiento y sus secuelas psicológicas y que incluso mucha gente ha dejado de fumar a raíz de la pandemia. Una situación sobre la que también incidió Abella. “Intuíamos que la situación iba a ser negativa, un momento para que el paciente recayese, y nos hemos encontrado con que sólo un 2,4% de las personas entrevistadas de forma telemática y bajo el anonimato atribuía la recaída a la actual situación, un 12% ya había recaído antes y un 86% seguía sin fumar y decidido a no hacerlo”, explicó. El especialista atribuyó este éxito a las habilidades en que se prepara a los exfumadores para combatir la ansiedad.

Fernández expuso otra paradójica relación entre tabaco y coronavirus: la información de que la nicotina podría ayudar a combatir la Covid-19, cuando en realidad se ha demostrado que entre los fumadores la enfermedad se agrava. “A partir de una información tergiversada se dio el mensaje de que fumar protegía contra el coronavirus. Los últimos análisis demuestran que la gravedad de la Covid-19 es más del doble entre los fumadores”, señaló. Asimismo esgrimió un dato que puede llamar al optimismo: “Cada vez vemos más jóvenes, muchos universitarios, que quieren dejar de fumar, cuando antes sólo veíamos a población por encima de los 40”, explicó.

Calvo abordó este último para señalar que la industria del tabaco sigue captando a su público más fiel, que es el público joven. “A partir de los 18 años el público que empieza a fumar es apenas el 10%, por lo tanto el público objetivo de las tabaqueras se sitúa sobre los 12 años. Y tenemos un dato significativo: casi el 10% de los menores de 18 años fuma en España”, señaló. Para el académico, los sistemas de vapeo son una nueva forma de captar a un público nuevo, y para ello se utilizan “influencers”, becas y hasta campamentos. “Prácticas ya prohibidas con el tabaco vuelven para captar nuevos fumadores”, afirmó.

Para Calvo, hay que incidir aún más en la presión legislativa y seguir apostando por subir el precio del tabaco para combatirlo, medidas en las que coincidieron los otros contertulios. Todos ellos apostaron por combatir el cigarrillo electrónico y evitar que sea la antesala del tabaco, alertados por unos datos que señalan que el 50% de los escolares ha tenido contacto con estos dispositivos. Y coincidieron también en la formación en el sector sanitario, ahora muy irregular y fruto de la voluntad de los docentes. Como la propia existencia de unidades de tabaquismo. “Siempre parece que tiene que haber un héroe detrás de cada unidad”, señaló Calvo abogando por una normalización de estos servicios.