August Corominas Vilardell

Dr. August Corominas

August Corominas, profesor de Fisiología Humana de la Universidad de Murcia y de la Universidad Autónoma de Barcelona y académico emérito de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), comparte con la comunidad académica el artículo «La isla del doctor Moreau y los ‘therians’«, en el que reflexiona sobre la identidad humana y animal. El académico ha compartido recientemente en esta publicación los artículos «El secreto de la longevidad en las ‘zonas azules'», «Atención a las caídas, de noche y de día», «La buena vida y la vida buena», «Vida biológica y vida cuántica», «Hospitales inteligentes», «Cosmonáutica y medicina espacial», «El maltrato y su gestión», «Biología cuántica», «El negro de Banyoles (bosquimano u hotentote)», «Polidactilia», «Adolescencia, edad crítica de la vida humana», «Las sirenas, ilusión de navegantes y hombres de mar», «Alimentación bíblica: alimentos puros y alimentos impuros», «Enfermedades raras», «Los famélicos en Gaza», «Sexología en la adolescencia y en la somatopausia (andropausia y menopausia)», «Ciberataques, ciberguerra y ciberseguridad», «Refugiados», «La maldad humana», «Geoestrategia de las tierras raras», Conciencia y omisión: la miseria del gobernante, «Plasticosis» y Humanización. Además, es autor de uno de los capítulos del libro «Vitalidad al envejecer. Si lo deseas, puedes vivir más años con salud», editado por la Real Corporación con el apoyo de Vichy Catalán.

La isla del doctor Moreau y los ‘therians’

Sí. En «La isla del doctor Moreau» (1896), de Herbert George Wells, la intención principal va más allá de contar una historia de terror o ciencia ficción. Wells usa la isla y los experimentos del doctor como una crítica y reflexión moral sobre varios temas.

Las intenciones principales de la novela son una crítica a la ciencia sin ética, ya que el personaje del doctor Moreau representa al científico que experimenta sin límites morales y Wells cuestiona si la ciencia debe tener fronteras éticas; una reflexión sobre qué significa ser humano, dado que las criaturas creadas por Moreau (mitad animales, mitad humanos) muestran lo frágil que es la civilización y plantea qué nos diferencia realmente de los animales; una crítica social a la sociedad victoriana, en la que el autor también sugiere que las normas sociales que nos hacen civilizados pueden ser artificiales y frágiles, y una advertencia sobre el poder y el control, puesto que Moreau intenta imponer leyes a sus criaturas, lo que simboliza el control autoritario y las consecuencias de jugar a ser dios.

En resumen, la novela no trata solo de monstruos o experimentos, sino de los límites de la ciencia, la naturaleza humana y la moralidad. Una reflexión muy adecuada cuando se han puesto de moda los «therians», personas que sienten una conexión profunda, espiritual o psicológica, con un animal, identificándose como tal en su interior.