
Enrique Sada
El historiador mexicano Enrique Sada, colaborador habitual de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), comparte con la comunidad académica los artículos «El Servicio Exterior Mexicano venido a menos», «Las herederas», «La Luz del Mundo, ante sus víctimas», «Sangre en el Teocalli», «Los crímenes de Francisco Villa: segunda vuelta», «México cortesiano» y «Gonzalo Celorio: orgullo e identidad«, publicados entre los pasados meses de abril y mayo en el portal digital Código Libre y en el diario «El Siglo de Torreón», en los que aborda diversos episodios de la actualidad mexicana e internacional y sus vínculos históricos. Asimismo, el experto participó en este mismo período en el canal divulgativo «Rincones históricos» de Miguel Amaranto, para analizar desde la evidencia científica el papel de Hernán Cortés 500 años después de su incursión en el actual México y la diversidad cultural que encontró en una región dominada por los mexicas. En la misma línea, Sada es uno de los firmantes del manifiesto promovido por México Mestizo, la Asociación Cultural Héroes de Cavite y el historiador mexicano Antonio Cordero contra la manipulación política de la historia.
En «El Servicio Exterior Mexicano venido a menos», el historiador denuncia la degradación de la diplomacia mexicana. «Entre las muy contadas glorias de antaño que solían identificar al viejo régimen posrevolucionario en México estaba el Servicio Exterior Mexicano, dotado con grandes cuadros de formación emanados en su mayoría del Instituto Matías Romero. Desafortunadamente, esta escuela y esta etiqueta de distinción no existen más desde el sexenio anterior. Aunque muchos atribuyen esta debacle a la imposición de la periodista Isabel Arvide como embajadora de México en Turquía por parte del expresidente Andrés Manuel López Obrador, a esta experiencia le siguieron otras designaciones menos afortunadas o cuestionables», explica.
Por su parte, en «Las herederas», Sada incide en la doble moral de muchos dirigentes convertidos en adalides de la igualdad y el socialismo en su actividad política, pero claros ejemplos de nepotismo, falta de ética e incluso delincuencia en la esfera pública. «Para nadie es desconocido el hecho de que el socialismo es tan buen negocio que enriquece en exclusiva, de la noche a la mañana, a los herederos y parientes de las dictaduras en donde se impone este sistema. Ejemplo de ello han sido durante décadas los hijos de Fidel Castro, quien como tirano hundió a Cuba en la más profunda miseria durante más de seis décadas, convirtiendo la otrora isla en un campo de concentración para sus habitantes, exceptuando a sus hijos a quienes vino a heredar una fortuna de más de 900 millones de euros que hoy disfrutan como parte del jet set en España y el resto de Europa. Nada distinto hizo el dictador Hugo Chávez con su hija María Gabriela Chávez, quien se ostenta como la mujer más rica de Venezuela, con una fortuna estimada en más de 4.000 millones de dólares en cuentas de Andorra y residencia en Estados Unidos, cosa que se le imputa igualmente nada menos que a Evaliz Morales, hija del exdictador Evo Morales de Bolivia; igual que a la hija de la expresidente argentina Cristina Kirchner, Florencia Kirchner, bajo investigación tras hallarle más de 6 millones de dólares metidos en dos bolsas en uno de los baños de su casa», señala.
En «La Luz del Mundo, ante sus víctimas», el colaborador de la Real Academia aborda las oscuras y siniestras relaciones de la secta mexicano La Luz del Mundo con el poder local. «Joaquín González, oriundo de Colotlán, Jalisco, y exmiembro de la secta chihuahuense neopentecostal denominada Primera Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, creada en 1915 por Romana Carbajal, justificó su propia religión pretextando la aparición de un personaje celestial que le hizo cambiar su nombre por Aarón y autoproclamarse ‘apóstol de Jesucristo’ y ‘ángel del Apocalipsis’, fundando la secta de La Luz del Mundo en Guadalajara, Jalisco, donde al poco tiempo constituyó su enorme sede en forma de pastel de bodas y hasta una colonia popular para sus adeptos. Desde entonces, dicha organización, servil al PRI en su momento, cobró una importancia política y económica monumental gracias a su financiamiento por parte del Gobierno, pero también acumulando serias acusaciones contra la dinastía encabezada por sus líderes familiares que iban desde lavado de dinero, enriquecimiento ilícito, secuestros, violaciones, desapariciones y hasta asesinatos, reportados a lo largo del siglo XX», detalla.
Sada dedica «Sangre en el Teocalli» al reciente suceso que se dio en la Pirámide de la Luna en Teotihuacán, donde un individuo abrió fuego contra los turistas que visitaban el recinto arqueológico, y sus diferentes derivadas, desde la violencia en que vive envuelta la sociedad mexicana hasta las vinculaciones políticas infundadas del tiroteo. «No tardaron dos medios oficialistas ‘Milenio’ y ‘El País’ en tratar acreditar como filonazi o de derecha al asesino, a quien incluso un cuentista que publica para el segundo diario calificó de ‘ultraderecha fascista’ en su columna, decantándose en una perorata donde pontificaba también contra la ‘manosfera’ y sobre cómo esto ensombrecía un supuesto ‘descenso histórico en más de una década’ de matanzas en México, quedando en ridículo una vez que se comprobó que el asesino presumía de fotos sosteniendo el manifiesto comunista y la edición prologada por Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska de comunicados del EZLN«.
En «Los crímenes de Francisco Villa: segunda vuelta», el historiador rememora la presentación de la segunda edición de la obra «Crímenes de Pancho Villa», del también historiado Reidezel Mendoza. «Desmitificadora como pocas, la obra de Mendoza viene a llenar una serie de vacíos históricos desconocidos, cuando no celosamente silenciados por quienes cobran a la sombra del poder, en cuanto a la vida azarosa de este personaje: desde el mito con que se lanzó por la senda del crimen como lo es el de la supuesta -y falsa- defensa del honor de su hermana, hasta su incursión en las filas del maderismo, menos por convicción y más por la conveniencia de pasar de perseguido de la justicia a perseguidor implacable, hasta la vuelta la senda del crimen con la misma o peor saña que antes tras su derrota absoluta en los campos de Celaya», afirma.

Hernán Cortés (Museo del Prado, dominio público)
Por otro lado, en «México cortesiano», el experto se detiene en la polémica visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, a México. «México como país es fruto cortesiano, le guste o no a quienes desde la ignorancia dolosa todavía comulgan con el catecismo de la Secretaría de Educación Pública o con las otras mentiras de la mal llamada Nueva Escuela Mexicana, responsable del rezago educativo que hoy nos aqueja, con todo lo que implica no saber de historia ni tener sentido común», argumenta.
Finalmente, en «Gonzalo Celorio: orgullo e identidad», Sada se felicita de la concesión del Premio Cervantes al escritor mexicano Gonzalo Celorio, intelectual crítico con el discurso del Gobierno de su país. «Durante la Ceremonia de entrega, Gonzalo Celorio aprovechó la ocasión para recordar que la exigencia reiterativa de un perdón por parte de España, como ya se había ofrecido por parte del Rey Juan Carlos I durante la Cumbre de las Américas en el año de 1991, ha sido no solo un despropósito sino también anacrónica, por juzgar que no se puede solicitar un perdón por algo que sucedió hace tantos siglos, cuando ni siquiera existían los estados nación como existen ahora, y menos aún cuando ya había violencia entre las propias sociedades indígenas de aquel tiempo. También desestima como retrotópica esta exigencia tan absurda como recurrente por parte de la clase política gobernante desde 2019 por juzgar aquellas sociedades indígenas como una especie de utópico paraíso perdido, sin atender a su realidad», subraya.
También defiende una visión de la historia mexicana muy diferente a la oficial el manifiesto promovido por Antonio Cordero. «Cuando se refieren de manera simplista a ‘las atrocidades de la Conquista’, preguntamos: ¿a cuáles se refieren? Atrocidades cometimos los pueblos de la ribera de Texcoco al someter a los aztecas en el siglo XIII. Siendo mexicas, esparcimos el terror en el Anáhuac, lo que explica por qué la mayoría de los pueblos mesoamericanos se aliaron más tarde con Hernán Cortés para liberarse de nosotros. Atrocidades cometimos cuando fuimos españoles para derrotar a Tenochtitlan, y atrocidades espeluznantes ordenamos como élites independentistas en el siglo XIX. También nos conquistamos y mutilamos a nosotros mismos en cruentas guerras civiles y en los pasajes más oscuros de la Revolución. Toda guerra es atroz, y nosotros somos los herederos de todos esos bandos», asegura el texto firmado también por Enrique Sada.
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