Dr. Joaquín Callabed

Dr. Joaquín Callabed

Joaquín Callabed, presidente del Club de Pediatría Social, académico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Cataluña y de la Real Academia de Farmacia de Cataluña y académico de número y vicepresidente de la Sección de Ciencias de la Salud de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), incide en su labor de divulgación de la vida y la obra del legendario científico aragonés Santiago Ramón y Cajal, Premio Nobel en Medicina en 1906, en la conferencia «Santiago Ramon y Cajal. Sus decisivos años en Barcelona (1887-1892)», impartida el pasado 11 de febrero en la Real Academia de Farmacia de Cataluña, y en los artículos «‘Los tónicos de la voluntad’ de Ramón y Cajal», «Los discípulos de Ramón y Cajal en Barcelona» y «Los rasgos humanistas de Ramón y Cajal», publicados entre los pasados meses de enero y febrero en la sección «Lectores expertos» de la edición digital del diario «La Vanguardia», de cuya comunidad de lectores forma parte activa. Callabed participó, asimismo este 24 de marzo en la sesión «Ramón y Cajal: creación científica y artística», celebrada en el Ateneo de Madrid junto a otros reconocidos expertos.

El académico dedicó su ponencia en la Academia de Farmacia a explorar la etapa de Santiago Ramón y Cajal en Barcelona, como un periodo decisivo en la consolidación de su carrera científica. Tras su llegada como profesor universitario, el investigador se enfrentó a un entorno académico limitado en recursos, lo que le obliga a desarrollar su trabajo con medios precarios y una fuerte iniciativa personal. Sin embargo, a pesar de esas dificultades, Ramón y Cajal estudió en el microscopio el sistema nervioso, dedicando largas jornadas a la observación y al perfeccionamiento de sus técnicas. Pese al aislamiento inicial de sus investigaciones, que no reciben atención inmediata por parte de la comunidad científica, este período sentó las bases de los descubrimientos que posteriormente le otorgarían un gran prestigio internacional.

En el artículo «‘Los tónicos de la voluntad’ de Ramón y Cajal», el experto enfatiza esa constancia y tenacidad que marcó la trayectoria del científico citando uno de sus escritos menos conocidos, sus «Reglas y consejos sobre la investigación científica», una guía para investigadores y estudiantes enfocada en la ética, la disciplina y el cultivo del rigor y la voluntad necesarios para el éxito científico, basándose en su propia experiencia como pionero de la neurociencia. «El libro nació de su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y exalta la curiosidad, la tenacidad y la pasión por la ciencia como verdaderos tónicos para la mente. El propósito era formar a jóvenes científicos, inculcando la importancia del método, la ética y la perseverancia», explica.

Santiago Ramon y Cajal

Santiago Ramón y Cajal

Por su parte, en «Los discípulos de Ramón y Cajal en Barcelona», el presidente del Club de Pediatría Social aborda de nuevo ese período decisivo entre 1887 y 1892 en el que el futuro Nobel ejerció como catedrático de Histología en la Universidad de Barcelona, donde sentó las bases de la teoría neuronal y la neuroanatomía moderna con ayuda de jóvenes alumnos. «Entre los profesores del claustro que compartieron experiencias con Santiago Ramón y Cajal estaban Jaime Pi Sunyer, catedrático de Patología General, Ignacio Valentí, de Cirugía, y Rafael Rodríguez Méndez, de Higiene, que eran partidarios de la investigación en laboratorio. También estaba Bartolomé Robert Yarzábal, catedrático de Patología Médica, que llegó a ser alcalde de Barcelona. Otros fueron Joaquín Bonet, que llegó a ser rector, y Juan Giné y Partagás, promotor en 1886 del Instituto Médico de Barcelona.

Finalmente, en «Los rasgos humanistas de Ramón y Cajal», Callabed repasa la dedicación del científico a ámbitos tan diversos como la lectura, la escritura, el dibujo, la filosofía, la fotografía y hasta la gimnasia, disciplinas cultivadas desde su infancia y juventud aragonesas. «Wilder Penfield, gran neurocientífico americano, dijo de Ramón y Cajal: ‘Era un genio polifacético impulsado por ese misterioso susurro que llega a los pocos elegidos de Dios, que los empuja siempre adelante para explorar más allá de los conocimientos existentes, sin reposo y sin más recompensa que saber que han penetrado en la tierra prometida de los descubrimientos'», resume con una cita tras abordar de forma sucinta todas estas facetas del Nobel.

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