Joaquín Callabed

Dr. Joaquín Callabed

Joaquín Callabed, presidente del Club de Pediatría Social, académico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Cataluña y de la Real Academia de Farmacia de Cataluña y académico de número y vicepresidente de la Sección de Ciencias de la Salud de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), comparte con la comunidad académica una nueva serie de artículos en los que incide sobre la tradición clásica y las lecciones que deja para el presente. Se trata, en concreto, de «Demócrito, padre de la ciencia moderna», «La Venus de Milo como icono de belleza», «El hito del ‘Discóbolo’ de Mirón», «Zenón de Citio, creador del estoicismo», «La lucha por la libertad, según Heródoto» y «Prometeo, el benefactor de la humanidad«, publicados a lo largo de los últimos meses en la sección «Lectores expertos» de la edición digital del diario «La Vanguardia», de cuya comunidad de lectores forma parte activa.

En «Demócrito, padre de la ciencia moderna», el experto aborda la figura y la obra del que está considerado fundador del atomismo y pionero del estudio de la física. «La teoría atomista de Demócrito (460 a.C.-c. 370 a.C.) fue precursora de la teoría atómica moderna. Perteneció a la escuela de Abdera, situada en la costa de Tracia y fundada por Leucipo de Mileto, que fue su maestro y ambos son considerados los fundadores del atomismo. Se le ha considerado como el padre de la física o el padre de la ciencia moderna. Sus doctrinas fueron muy influyentes en el epicureísmo, y resucitadas en la Edad Moderna durante la Ilustración. Junto a la ciencia aporta moral de felicidad y justicia», resume.

Por su parte, en «La Venus de Milo como icono de belleza», Callabed reflexiona sobre una de las más figuras que mejor representan el ideal y el canon de belleza del periodo helenístico de la escultura griega. «La Venus de Milo (o Milos) es un icono de belleza clásica y femineidad de nuestra cultura occidental. Esta obra de la Antigua Grecia fue esculpida durante el período helenístico entre los años 150 a 50 a.C. Se cree que por el artista Alexandros de Antioquía y, anteriormente, se atribuyó a Praxíteles. Hasta 1820, la escultura poseía un plinto que incluía una inscripción que mencionaba a Alexandros que también fue autor de una estatua de Alejandro Magno que se conserva hoy en el Louvre», señala el experto.

En «El hito del ‘Discóbolo’ de Mirón», el presidente del Club de Pediatría Social prosigue con sus referencias a la escultura griega para referirse a otro icono, el Discóbolo, considerada la primera figura que logró capturar con realismo y armonía un instante de acción humana sin perder la serenidad. «Estilísticamente, su gran aportación fue la de haber sido capaz de trasladar la sensación de movimiento a la escultura, comulgando así con las reflexiones de la Escuela de Elea en torno al problema del movimiento, tal y como por entonces planteaban Heráclito y Parménides«, considera.

El académico dedica «Zenón de Citio, creador del estoicismo» al fundador de la Escuela Filosófica Estoica, que inició hacia el 300 a.C. en Atenas. «Zenón fue discípulo de Polemón, Crates de Tebas y de Estilpón de Megara. Su pensamiento toma elementos de Heráclito, de Platón y algunos de Aristóteles, y combate sobre todo la escuela contrincante de su tiempo: la de Epicuro. Zenón, de forma similar al epicureísmo, subdividió la filosofía en lógica, física y ética», resume el experto.

En «La lucha por la libertad, según Heródoto», Callabed retoma otra figura capital de la Antigüedad: Heródoto, que además de ser considerado con pleno derecho padre de la historia, ya en palabas de Cicerón, lo es también de la geografía y la antropología cultural. «Heródoto es en cierto modo el primer antropólogo que explora mundos ajenos a su cultura. Abre ojos y oídos a las tradiciones de otros pueblos y elabora una pintoresca narración, una historia de horizontes lejanos, monumental y novelesca a ratos; se nos aparece como un viajero ilustrado fascinado por Oriente y Egipto, un pensador de extraordinaria amplitud de miras», considera.

Finalmente, en «Prometeo, el benefactor de la humanidad», el académico rememora el mito del humano que desafió a los dioses es una de las figuras más influyentes en la historia de la cultura occidental y, desde la Antigüedad a la era contemporánea, ha simbolizado la rebeldía, el progreso científico y el sacrificio. «El mito de Prometeo es el del titán que desafió a los dioses para entregar el fuego y el conocimiento a la humanidad. Ha sido una de las figuras más influyentes en la historia de la cultura occidental. Enseñó a los hombres artes como la medicina, astronomía, matemáticas y metalurgia, ayudándoles a superar su condición animal», recuerda el experto.

Leer «Demócrito, padre de la ciencia moderna»

Leer «La Venus de Milo como icono de belleza»

Leer «El hito del Discóbolo de Mirón»

Leer «Zenón de Citio, creador del estoicismo»

Leer «La lucha por la libertad, según Heródoto»

Leer «Prometeo, el benefactor de la humanidad«