Enric Canela

Sr. Enric Canela

Enric Canela, catedrático emérito de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Barcelona y colaborador de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), comparte con la comunidad académica los últimos artículos que ha publicado en su blog, enriccanela.cat, un espacio divulgativo dedicado a la salud y el bienestar, además de sus últimas publicaciones en el diario «El Punt-Avui», donde se focaliza en la formación y la investigación, y el diario digital El Matí Digital, donde aborda temas sociales de actualidad. Se trata, en concreto, de las entradas «Secrets de l’alimentació», «El cafè: què en diu la ciencia?», «L’oferta universitària com a política econòmica» e «Hipocresia mediambiental», aparecidas entre los meses de junio y julio en los tres espacios informativos.

En «Secrets de l’alimentació», el experto explica cómo la aportación calórica de los alimentos no corresponde a los valores que muestra el etiquetado de los envases, ya que se refiere a kilocalorías brutas, que varían en función de cómo se cocinan los alimentos e incluso su temperatura de ingesta. «Los envases y envoltorios de los alimentos siempre indican la composición en nutrientes, más o menos detallada, y la cantidad de energía que suministran. Esta información la dan en kilocalorías y julios, aunque habitualmente utilizamos las calorías. Tal como se presentan los datos, pueden inducir a confusión entre las personas que no son expertas en esta materia. Los valores indicados no dicen cuántas calorías limpias aportan realmente a quien ingiere el alimento», explica, detallando que entre un 25% y un 30% de la energía que aportan las proteínas se pierde en la digestión, mientras que de los hidratos de carbono se pierde entre un 6% y un 8% y de las grasas entre un 2% y un 3%.

Por su parte, en «El cafè: què en diu la ciencia?», Canela resume la evidencia científica que existe sobre el consumo de café y cafeína y los efectos que tiene o puede tener sobre la salud. «En general, todos los estudios indican que el consumo moderado de café forma parte de una dieta saludable para la mayoría de adultos. Con todo, hay diferencias y hace falta entender mejor por qué y en qué personas estos beneficios son más marcados. Los estudios epidemiológicos que más resonancia han tenido son los que relacionan el consumo habitual de café con una mayor esperanza de vida. Indican que el consumo de dos a cinco tazas diarias se asocia con menor mortalidad global, menor riesgo cardiovascular, menor incidencia de diabetes tipo 2 y menor riesgo de varias enfermedades crónicas. Hay que recordar, sin embargo, que estos datos provienen principalmente de estudios observacionales y, por lo tanto, todavía no permiten establecer una relación causal», resume.

En «Hipocresia mediambiental», el colaborador de la Real Academia lamenta la falta de políticas activas para reducir el consumo de envases plásticos y evitar la creciente y peligrosa contaminación medioambiental de microplásticos y nanoplásticos. «Las autoridades europeas elaboran directivas para ir eliminando progresivamente los plásticos y hay campañas para reducir el uso, pero a estas alturas son todavía insuficientes. Todas fijan plazos largos para no comprometer la actividad económica, en este caso probablemente también la de algunos grandes productores globales. Por otra parte, ni las autoridades españolas ni las catalanas han impulsado todavía medidas lo bastante ambiciosas para acelerar el cambio. Tenemos un ejemplo bien claro en las botellas y las latas de bebida. Antiguamente, se pagaba por el envase de vidrio, se retornaba vacío y se obtenía uno de nuevo lleno. Después llegaron otros materiales: la gestión se encareció y salió más barato tirar los envases. Eso no es sostenible», denuncia.

Finalmente, en «L’oferta universitària com a política econòmica», Canela incide en la falta de ajuste entre la oferta de enseñanza superior, las necesidades reales de la economía y la falta de una planificación que vincule oferta y demanda. «Más allá del debate político, lo que es realmente pertinente es identificar los desajustes estructurales y, sobre todo, asumir que no se trata solo de un problema de plazas. El sistema universitario oscila entre dos lógicas que no siempre convergen: la demanda de los estudiantes y las necesidades reales del país. La demanda se concentra de manera casi inevitable en unas pocas titulaciones ‘estrella’, especialmente medicina y otras ciencias de la salud. Este fenómeno genera notas de corte muy elevadas y convierte el acceso en un mecanismo de selección extremo, una situación que el distrito único contribuye a acentuar. Mientras tanto, otros ámbitos con una demanda laboral creciente, especialmente ingenierías y perfiles científicos y tecnológicos, no consiguen atraer a bastantes estudiantes, y eso se traduce en déficits estructurales de profesionales en sectores clave para la economía», reflexiona.