Daniel Berzosa

Dr. Daniel Berzosa

Daniel Berzosa, profesor de Derecho Constitucional y Derechos Fundamentales de Cunef Universidad, del Instituto de Estudios Bursátiles y del Instituto de Empresa-Law & Business School, miembro de la Academia Global y del Consejo Científico del colectivo internacional Citizens pro Europe y académico de número y miembro de la Junta de Gobierno de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), aborda la figura de la Corona en el actual momento de duro enfrentamiento de la política española, en el artículo «Un rey para una democracia acosada», publicado el pasado 24 de marzo en la destacada sección «La tercera» del diario «ABC». El académico argumenta que la monarquía parlamentaria es un modelo útil de organización del poder diseñada precisamente para evitar que quien gobierna termine identificándose con el poder mismo.

«En una democracia cada vez más fatigada por la polarización, la desconfianza y la lógica plebiscitaria, la figura del rey adquiere un significado que conviene pensar con más cuidado del habitual. Cuando la política se convierte en una sucesión de emociones fuertes, mayorías frentistas y lealtades de parte, la Corona representa algo distinto. No es una alternativa de poder, sino un límite a su desbordamiento. La monarquía parlamentaria es un elemento más de la técnica de organización del poder. No es, por tanto, un vestigio histórico, ni una concesión estética del constituyente. Es una respuesta moderna a un problema clásico; el de cómo evitar que quien gobierna, incluso cuando lo hace en nombre del pueblo, termine identificándose con el poder mismo», inicia el experto su argumentación.

Para el jurista, la gran baza de la monarquía en su defensa del Estado de derecho es que no compite, no acumula, no promete y, por eso mismo, recuerda a todos los actores que nadie manda bajo su sola voluntad. En este sentido recurre a Montesquieu para advertir que no hay peor tiranía que la que se ejerce bajo apariencia de legalidad y cita asimismo a Walter Bagehot para recordar que el rey tiene derecho a ser informado, consultado y advertir, pero no a decidir. Esa influencia sin decisión es, según Berzosa, la mayor aportación de la institución en tiempos de personalización extrema del liderazgo y ocupación partidista de las instituciones de control.

Abordando la figura de Felipe VI, Berzosa elogia la sobriedad con la que ha venido ejerciendo su papel, defendiendo con claridad y sin fisuras el orden constitucional y el Estado de derecho como marco de la libertad de todos. «No habla como actor político, sino como quien recuerda las condiciones mismas del juego», señala. El académico sostiene que frente a la fatiga democrática que sufre la sociedad española según los estudios de opinión y la dramatización de la política, la Corona introduce continuidad, previsibilidad y un lenguaje distinto al de la confrontación partidista. Las encuestas, señala, reflejan una opinión pública exigente, pero mayoritariamente positiva hacia la monarquía, porque percibe en ella una función estabilizadora: reducir la temperatura del sistema, introducir distancia donde hay inmediatez y recordar que el poder nunca es propio.

Berzosa es miembro de la Sociedad de Diplomacia y Ciencias Políticas de Estados Unidos, coordinador del Observatorio Internacional de la Regulación de las Entidades del Sector Público de la Universidad de Santiago de Compostela, miembro de los comités organizadores de los congresos del World Law Congress de Cartagena de Indias 2021 y Madrid 2019 y autor de libros y artículos científicos publicados en revistas de prestigio. Es asimismo un reconocido divulgador de temas legales y ciencias políticas en los principales medios de comunicación españoles.

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