
Dra. Montserrat Casanovas
Montserrat Casanovas, catedrática de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Barcelona, presidenta de la Asociación Catalana de Contabilidad y Dirección y académica de número y miembro de la Junta de Gobierno de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), abordó junto a Laureano Gris, experto en mercados financieros, los principales impactos de la política económica emprendida por el presidente de Estados Unidos sobre las principales variables macroeconómicas y la evolución de los principales índices en la ponencia «Impactos de la política económica de Donald Trump», que presentó durante el X Encuentro Académico Internacional que la Real Corporación celebró entre los pasados 15 y 20 de marzo en diversas ciudades alemanas bajo el título genérico «El Rin como corriente del conocimiento: diálogos transfronterizos».
Para los dos expertos, las medidas implementadas por la Administración Trump, con un enfoque claramente proteccionista, orientadas a reforzar la competitividad interna y proteger la industria nacional, incrementaron drásticamente los aranceles comerciales, lo cual tuvo repercusiones adversas en las cadenas globales de suministro. Asimismo, generaron tensiones en los mercados financieros y una depreciación del dólar frente a la mayoría de las divisas mundiales. Su estrategia combinó un marcado sesgo fiscal expansivo, basado en fuertes recortes fiscales y estímulos a la inversión privada, con un programa de desregulación sectorial, especialmente en energía y servicios financieros. «Dichas medidas persiguen el crecimiento del PIB, alentando la inversión privada y el consumo interno. Sin embargo, incrementan los desequilibrios presupuestarios y elevan la presión sobre la deuda pública», consideraron.
Casanovas y Gris destacaron la agresiva política arancelaria de Washington en este segundo mandato de Trump que ha comportado un frenazo en el comercio mundial y una nueva afectación sobre las cadenas internacionales de suministro y la globalización tras la crisis de la pandemia. En este sentido, apuntaron cómo la Organización Mundial de Comercio estima que, en lugar del 2,7% previsto de crecimiento, el volumen de mercancías globales se contraerá un 1% en 2025, con Estados Unidos como principal lastre. En el plano doméstico, el PIB estadounidense mostró resiliencia en este escenario y creció un 3,8% anualizado en el segundo trimestre de 2025, impulsado por el consumo interno y la reducción de importaciones, aunque se espera una desaceleración. La variación anual se sitúa en torno al 2,1%. Sin embargo, la inflación se ha mantenido en la horquilla del 2,5% al 3%, con repuntes por el encarecimiento de productos importados y la depreciación del dólar, especialmente con el euro, un 11,5%.
El mercado laboral, asimismo, ha reflejado una ligera pérdida de dinamismo, ya que la tasa de desempleo en Estados Unidos subió hasta el 4,4% en septiembre de 2025, influida también por las políticas migratorias restrictivas. La Reserva Federal, ante los choques inflacionarios, mantuvo una postura restrictiva durante gran parte del año, recortando tipos de interés solo a partir de septiembre hasta situarlos en el 3,75-4%. En cuanto a la también agresiva política fiscal, el Departamento de Eficiencia Gubernamental contribuyó a reducir el déficit del 7,07% al 5,82%. No obstante, las principales agencias evaluadoras degradaron la calificación de la deuda estadounidense ante la proyección de un fuerte aumento del déficit. Los mercados, por su parte, han respondido con una gran volatilidad, marcados en los últimos meses por los conflictos geopolíticos, sin mostrar una tendencia clara. De ahí, según los ponentes, que los próximos trimestres sea clave para evaluar si los beneficios internos compensan los costes externos y la mayor incertidumbre generada.
Casanovas es presidenta de la Comisión de Economistas Docentes e Investigadores del Consejo General de Economistas, del Foro de Economistas en Mercados Financieros del Colegio de Economistas de Cataluña y del Consejo Social del colectivo CIVICAi, constituido en el año 2023 con el objetivo de defender los intereses humanos frente al despliegue de la inteligencia artificial. Reconocida experta en transformación digital, Casanovas ya ejercía como vicepresidenta de este organismo desde la fundación de la entidad ciudadana.