Carlos Grau Algueró

Dr. Carlos Grau

Carlos Grau, profesor de Economía y Organización de Empresas de la Universidad de Barcelona y académico de número de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), apeló a relanzar el proyecto europeo hacia una verdadera unión política, inspirada en el espíritu visionario de los fundadores de una nueva y próspera Europa que superase la división y destrucción de la Segunda Guerra Mundial, en la ponencia «Un mensaje de esperanza para la Unión Europea», que presentó durante el X Encuentro Académico Internacional que la Real Corporación celebró entre los pasados 15 y 20 de marzo en diversas ciudades alemanas bajo el título genérico «El Rin como corriente del conocimiento: diálogos transfronterizos».

El experto recordó cómo, tras la destrucción de la guerra en todo el continente, el premier británico Winston Churchill lanzó en 1946 la idea de los Estados Unidos de Europa. Por su parte, los considerados padres de la Unión Europea, como Jean Monnet, Robert Schuman y Konrad Adenauer, consiguieron llevar a la práctica esos postulados más allá de su teorización constituyendo la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (1951) y el Tratado de Roma (1957), que sentó las bases de la integración europea. Eso permitió que, décadas después, Europa consiguiese hitos históricos como la eliminación de aranceles interiores, la libre circulación de mercancías, personas y capitales, y la creación del euro en el año 2002. Estos avances transformaron una Europa en ruinas en uno de los bloques económicos más importantes del mundo.

Sin embargo, Grau apuntó que el objetivo final, la unión política, así como medidas de armonización fiscal, siguen pendientes. En este sentido, puso como ejemplo la crisis financiera de 2012, que evidenció las limitaciones del proyecto europeo: falta de solidaridad real entre estados, resistencia a instrumentos como los eurobonos, la debilidad del Parlamento Europeo y predominio de los intereses nacionales. En este sentido, apuntó al resurgimiento de los nacionalismos como mayor obstáculo para esta anhelada unión y cómo el Brexit, el auge de la ultraderecha y tensiones en países como Hungría y Polonia ilustran este riesgo. «Tras 80 años sin guerra en el continente, nuevas generaciones sin memoria directa del conflicto, unidas a crisis migratorias, económicas y de soberanía, han alimentado partidos euroescépticos y discursos excluyentes. Estos movimientos amenazan la libre circulación, la política migratoria común, la estabilidad del euro y los derechos fundamentales», señaló.

A pesar de los obstáculos, Grau apostó por un discurso optimista gracias a la irrupción de nevos líderes capaces de transmitir la ilusión y las ventajas concretas del europeísmo, además del legado de los logros económicos y de paz conseguidos. Para ello, el académico hizo un llamamiento a superar el cortoplacismo nacionalista y recuperar la ambición fundacional de la Unión Europea en un momento en que el proyecto parece estancado y lastrado por la burocracia y las regulaciones que marcan su día a día. Apeló a un liderazgo inspirador y a un cambio cultural gradual que convenza a los ciudadanos de que Europa es más fuerte, próspera y segura unida.