Miquel Ventura, director de proyectos de la Fundación Pro Real Academia Europea de Doctores y del proyecto de observación y protección de la biodiversidad marina Silmar, gestionado por la Unidad de Medio Ambiente y Ecología de la Fundación, ha presentado el último informe de actividad de la estación de seguimiento marino Sa Caleta, situada en el litoral de Palamós, en la Costa Brava. El documento resume los trabajos de observación, diagnóstico ecológico y seguimiento de bioindicadores realizados durante 2025 en uno de los enclaves submarinos de mayor interés ecológico de la zona.

Para el responsable de Silmar, los resultados de este período permiten determinar que este punto del litoral mantiene una calidad ecológica considerada de buena a muy buena pese a la notable presión humana y el incesable calentamiento del Mediterráneo. La estación, enclavada en la cala Morro del Vedell conserva una notable resiliencia ecológica en un contexto de cambio climático acelerado, con una puntuación global de 6,8 sobre 10. El informe, de hecho, registra en este período un aumento significativo de la biodiversidad, ya que el inventario de especies observadas pasa de las 87 en la línea base de 2012 a 112 en este 2025. Aunque el dato registra importantes matices, dado que este crecimiento se debe tanto a un mayor esfuerzo de muestreo, incluyendo buceo nocturno y fauna críptica, como a la llegada de especies foráneas.

Entre los elementos más positivos destacan la estabilidad extraordinaria de las comunidades de ‘Cystoseira’ (‘Gongolaria’ y ‘Ericaria’), prácticamente idéntico a los valores de 2017 y 2018. La pradera fragmentada de ‘Posidonia oceanica’ se mantiene sin regresión generalizada y no se han registrado mortalidades masivas de gorgonias como la especie ‘Eunicella singularis’. Sin embargo, el informe alerta de varias amenazas. El calentamiento del agua se consolida como el principal factor de cambio. El verano de 2025 fue el segundo más cálido registrado en Cataluña, dentro de un trienio (de 2023 a 2025) de temperaturas excepcionalmente altas. Esto favorece la expansión de especies invasoras, especialmente el alga roja ‘Lophocladia lallemandii’, ya observada en la estación, y otras como ‘Asparagopsis’ y ‘Caulerpa cylindracea’, posicionadas como prioridad de vigilancia.

Otras presiones relevantes incluyen el fondeo de las embarcaciones sobre las praderas de ‘Posidonia’, la pesca submarina y furtivismo, que mantiene deprimidas las poblaciones de grandes reproductores como meros y dentones, así como la ausencia total de ejemplares vivos de la nacra ‘Pinna nobilis’ desde la epizootia de 2016. La presencia de juveniles de langosta y caballitos de mar, sin embargo, se valora positivamente como indicador de funcionalidad del ecosistema. En su diagnóstico final, Ventura presenta un núcleo ecológico resiliente, pero muy vulnerable, y propone acciones concretas como la protección efectiva de la ‘Posidonia’, un control intenso de las especies invasoras, la monitorización intensiva de gorgonias, la ampliación de la conciencia ciudadana y una mayor incidencia en la gestión local que promueva el fondeo ecológico, la regulación estricta de la pesca y la posible ampliación de la actual Red Natura 2000 de protección del medio marino.

El proyecto Silmar fue reconocido con el Premio Talent 2024 en la categoría «Biotech, química y ciencias de la vida» por su contribución al conocimiento de la biodiversidad marina y a la toma de conciencia sobre el impacto humano en mares y océanos. En 2025, el proyecto ha reforzado su red de estaciones y protocolos de estudio para obtener datos más precisos en un contexto de presiones crecientes derivadas del cambio climático, la contaminación y el uso intensivo del litoral. Recientemente, Silmar también presentó su último informe de actividad de la estación de seguimiento marino La Cima, en su caso ubicada en el litoral de Castell-Platja d’Aro, también en la Costa Brava, con resultados ligeramente más optimistas.