Vaca serrana o Vaca. Nombre científico: Serranus scriba (Linnaeus, 1758)

Vaca serrana o Vaca. Nombre científico: Serranus scriba (Linnaeus, 1758)

Miquel Ventura, director de proyectos de la Fundación Pro Real Academia Europea de Doctores y del proyecto de observación y protección de la biodiversidad marina Silmar, gestionado por la Unidad de Medio Ambiente y Ecología de la Fundación, ha presentado el último informe de actividad de la estación de seguimiento marino Sa Caleta, situada en el litoral de Palamós, en la Costa Brava. El documento resume los trabajos de observación, diagnóstico ecológico y seguimiento de bioindicadores realizados durante 2025 en uno de los enclaves submarinos de mayor interés ecológico de la zona.

Según el coordinador del proyecto Silmar, el biólogo Mario Bofill, de la organización Ocean for You (O4Y), los resultados de este período permiten determinar que este punto del litoral mantiene una calidad ecológica considerada de buena a muy buena pese a la notable presión humana y el incesable calentamiento del Mediterráneo. La estación, enclavada en la cala Morro del Vedell conserva una notable resiliencia ecológica en un contexto de cambio climático acelerado, con una puntuación global de 6,8 sobre 10. El informe, de hecho, registra en este período un aumento significativo de la biodiversidad, ya que el inventario de especies observadas pasa de las 87 en la línea base de 2012 a 112 en este 2025. Aunque el dato presenta importantes matices, dado que este crecimiento se debe tanto a un mayor esfuerzo de muestreo, incluyendo buceo nocturno y fauna críptica, como a la llegada de especies foráneas.

Bofill i Ventura describen en el informe que, entre los elementos más positivos destaca la estabilidad extraordinaria de las comunidades de algas pardas de la variedad ‘Cystoseira’ que, la revisión taxonómica reciente ha repartido entre los géneros ‘Cystoseira’, ‘Gongolaria’ y ‘Ericaria’ (algas pardas, orden ‘Fucales’), presentan valores prácticamente idénticos a los de 2017 y 2018. También, destacan que la pradera fragmentada de ‘Posidonia oceanica’, la fanerógama marina endémica del Mediterráneo, se mantiene sin regresión generalizada, y no se han registrado mortalidades masivas de gorgonias, en concreto de la especie ‘Eunicella singularis’ (gorgonia blanca), como en años anteriores. Sin embargo, el informe alerta de varias amenazas. El calentamiento del agua se consolida como el principal factor de cambio: el verano de 2025 fue uno de los más cálidos jamás registrados en Cataluña, dentro de un trienio (2023-2025) de temperaturas excepcionalmente altas. Este calentamiento favorece la expansión de especies invasoras, especialmente el alga roja ‘Lophocladia lallemandii’, ya observada en la estación, y otras como ‘Asparagopsis spp.’ y el alga verde ‘Caulerpa cylindracea’, situadas como prioridad de vigilancia.

Otras presiones relevantes comparten un denominador común: la creciente huella ecológica del turismo de masas y de las actividades de ocio en el litoral, cuya intensidad tiende a superar la capacidad de carga del sistema. El fondeo de las embarcaciones sobre la ‘Posidonia’ arranca y fragmenta la pradera, un daño que puede tardar siglos en recuperarse; la náutica recreativa añade contaminación, ruido submarino y resuspensión de sedimentos; y la pesca submarina, la pesca recreativa y el furtivismo mantienen deprimidas las poblaciones de grandes reproductores —como el mero ‘Epinephelus marginatus’ y el dentón ‘Dentex dentex’—, con efectos en cascada sobre toda la red trófica. El buceo recreativo, cuando no se ordena, puede dañar por contacto físico a gorgonias y otros organismos frágiles, aunque bien gestionado se convierte también en una potente herramienta de sensibilización. A ello se suma la ausencia total de ejemplares vivos de la nacra ‘Pinna nobilis’ desde la epizootia iniciada en 2016, provocada por el parásito ‘Haplosporidium pinnae’. En positivo, la presencia de juveniles de langosta (‘Palinurus elephas’) y de caballitos de mar (‘Hippocampus spp.’) se valora como indicador de funcionalidad del ecosistema.

En su diagnóstico final, Ventura describe un núcleo ecológico resiliente pero muy vulnerable, y propone acciones concretas: la protección efectiva de la ‘Posidonia’, el control intensivo de las especies invasoras, la monitorización de las gorgonias, la ampliación de la conciencia ciudadana y una mayor incidencia en la gestión local que promueva el fondeo ecológico, la regulación estricta de la pesca y la posible ampliación de la Red Natura 2000 marina. En esta línea de corresponsabilidad público-privada, el proyecto cuenta, entre otras, con la colaboración del hotel Mas Ribas de Palamós, que ha comprendido que invertir en la conservación activa del capital natural no es un coste, sino una inversión en el propio futuro. Los ecosistemas marinos sanos —las praderas de ‘Posidonia’ que capturan carbono azul y protegen la costa de la erosión, las comunidades de algas pardas que sostienen la biodiversidad, las aguas limpias que atraen al visitante— prestan servicios ecosistémicos de los que dependen directamente la calidad de vida y el bienestar del territorio, y también la propia actividad turística. Preservar ese capital natural es la condición para que esos servicios sigan estando disponibles hoy y para las generaciones futuras.

El proyecto Silmar fue reconocido con el Premio Talent 2024 en la categoría «Biotech, química y ciencias de la vida» por su contribución al conocimiento de la biodiversidad marina y a la toma de conciencia sobre el impacto humano en mares y océanos. En 2025, el proyecto ha reforzado su red de estaciones y protocolos de estudio para obtener datos más precisos en un contexto de presiones crecientes derivadas del cambio climático, la contaminación y el uso intensivo del litoral. Recientemente, Silmar también presentó su último informe de actividad de la estación de seguimiento marino La Cima, en su caso ubicada en el litoral de Castell-Platja d’Aro, también en la Costa Brava, con resultados ligeramente más optimistas.