
Ana María Díaz
Ana María Díaz Pérez, académica de número de la Real Academia de Medicina de Canarias, académica correspondiente de la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel y miembro del Instituto de Estudios Canarios, abordó el impacto de la inteligencia artificial en la creación artística desde una perspectiva interdisciplinar en la ponencia «La IA en el pensamiento creativo. Beneficios e inconvenientes», que presentó durante el X Encuentro Académico Internacional que la Real Corporación celebró entre los pasados 15 y 20 de marzo en diversas ciudades alemanas bajo el título genérico «El Rin como corriente del conocimiento: diálogos transfronterizos». Para la experta, aunque la IA es una herramienta útil, no puede equipararse a la creatividad humana.
En su intervención, Díaz Pérez partió del análisis de la estructura y organización cerebral de acuerdo con la opinión del reconocido neurólogo canario Miguel Ángel Hernández Pérez, quien ha investigado el proceso creativo en las regiones cerebrales para concluir que, aunque se ha venido afirmando que la creatividad se halla en el hemisferio derecho, estudios recientes concluyen que se manifiesta por la activa interrelación de tres redes neuronales creativas principales que ocupan toda la masa cerebral, puesto que en el proceso creativo se conectan y se desconectan distintas zonas. Esta relación es la que permite generar, evaluar y desarrollar ideas, especialmente en estados de calma mental.
Ante este proceso, la experta señaló cómo la inteligencia artificial tiene un desarrollo mucho más simple del proceso creativo replicando modelos anteriores sin más, aunque puede ser muy útil tanto por las ideas que genera como por su capacidad y velocidad de desarrollo. Aunque advirtió de sus errores, al menos en las herramientas de IA generativa actuales. «La inteligencia artificial genera resultados que parecen originales al analizar infinidad de ejemplos a raíz de patrones que les facilita el hombre, no obstante, la IA no tiene emociones, ni sensaciones o un mensaje que quiera transmitir, puesto que lo que ella crea lo hace mediante una instrucción, no porque, como le sucede al artista, sienta la necesidad de expresarse, lo que se conoce como falta de Intención», consideró.
En su advertencia de ese riesgo de falta de originalidad y homogeneización de la IA, la ponente presentó un curioso experimento: el encargo a una herramienta de inteligencia artificial generativa y a la reconocida ilustradora y académica de número de la RAED Paula Plaza, también presente en el Acto Internacional, de una misma ilustración. El resultado, tanto por su ejecución como por su intencionalidad resultó claramente a favor de la ejecución humana. «La inteligencia artificial no es realmente inteligencia, independientemente de que se continúe perfeccionando, ni tampoco es artificial, debido a que es una producción humana que trabaja, en esta ocasión, con el pensamiento creativo del artista, a pesar de que la humanidad sigue insistiendo en construir un robot pensante y superinteligente», concluyó Díaz Pérez.