
Dr. José Daniel Barquero
José Daniel Barquero, director de la consultora Strategic Economic Relations, consejero delegado del Grupo Thyssen Collection, catedrático de la Open University La Salle, miembro de honor del Consejo Superior Europeo de Doctores y académico de número de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras y de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), alerta sobre el riesgo estructural que estaría sufriendo la economía española a tenor del «empate técnico» entre empleados públicos y autónomos en el artículo «España, al límite», publicado el pasado 9 de febrero en el diario «La Vanguardia». Cifras en mano, el experto advierte de lo que considera un equilibrio preocupante entre quienes dependen del Estado y quienes generan directamente actividad económica y fiscal.
«España registra máximos históricos de ocupación y, sin embargo, se aproxima a un umbral económico que apenas se debate. Con más de 22,4 millones de personas ocupadas, el dato estructural decisivo no es el volumen total, sino su composición: el empleo público ronda los 3,6 millones de efectivos, mientras que el trabajo autónomo se sitúa entre 3,3 y 3,4 millones, según la Encuesta de Población Activa y los registros de la Seguridad Social. El diagnóstico es inequívoco: España ha entrado en un escenario de empate técnico entre quienes dependen del presupuesto público y quienes sostienen directamente la base productiva y fiscal del sistema. No se trata de una controversia ideológica ni de una descalificación del empleo público, cuya función es esencial. Se trata de un problema de equilibrio macroeconómico», inicia el experto su análisis.
Para Barquero, si el peso de los autónomos no crece, la economía española perderá dinamismo, resiliencia y capacidad de adaptación. A esta situación se suma el envejecimiento de la población, ya que España cuenta ya con casi 10 millones de pensionistas, a los que cada año se añaden unos 100.000 más, lo que incrementa el gasto público de forma permanente. Este aumento presiona las cuentas públicas sin depender del crecimiento económico o de la productividad. Otros factores agravan la presión fiscal y presupuestaria, como el aumento del gasto en defensa, que podría alcanzar entre 28.000 y 33.000 millones de euros anuales, y la ampliación de los servicios públicos. Aunque la regularización de inmigrantes puede aumentar las cotizaciones, su impacto estructural es limitado frente al envejecimiento poblacional.
El experto concluye que España se encuentra en un punto de inflexión: si el peso del Estado sigue creciendo sin aumentar proporcionalmente la base productiva, el resultado será mayor presión fiscal, menor crecimiento económico y menor capacidad para afrontar futuras crisis. Ante esta situación, el académico plantea un debate y una respuesta inaplazables. «España ha alcanzado un punto de inflexión: el Estado ya pesa tanto como quienes lo financian. Si no se refuerza al autónomo y al tejido productivo, crecerá la presión fiscal y caerá el potencial económico. El dilema es claro: más Estado sin más riqueza, o más riqueza para sostener al Estado», concluye.