Dr. Carlo Maria Gallucci

Dr. Carlo Maria Gallucci

Carlo Maria Gallucci, catedrático de la Universidad Ramon Llull, profesor de la Escuela de Negocios Esade y académico en excedencia de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), ha sido nombrado nuevo director general de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, la mayor universidad privada de Europa, con sede central en Milán y campus en las ciudades italianas de Brescia, Piacenza, Cremona y Roma, donde tiene el Policlínico Universitario Gemelli, uno de los hospitales más prestigiosos del país y centro sanitario de referencia del Vaticano. Asimismo, Gallucci ha sido reconocido con el Premio de Gestión a la Calidad Asistencial que otorga la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración.

Reconocido conocedor del marketing entendido tanto como una filosofía de negocios como un proceso orientado a la acción que marca el ritmo de la economía e influye decisivamente en su desarrollo, el académico ha sido figura clave en la proyección internacional de ESADE y de la Universidad Ramon Llull, donde llegó a ser vicerrector. Deja atrás un ecosistema universitario que describe como consolidado y de un nivel excelente. Un modelo mixto de universidades públicas y privadas sin ánimo de lucro que compiten y colaboran a la vez, capaz de atraer estudiantes de los cinco continentes y de integrar profesorado, investigadores y personal de administración extranjeros. Esa experiencia, sostiene, es ahora un activo que pretende trasladar a su país de origen.

Universidad Católica del Sagrado Corazón / Università Cattolica del Sacro Cuore

Universidad Católica del Sagrado Corazón. Gabriele Barni from Monza, Italy, CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Su encargo principal durante los próximos tres años será impulsar el Plan Estratégico 2026-2028 de una institución compleja, con casi 50.000 estudiantes. «Una gran universidad que aún tiene grandes posibilidades de desarrollo», afirma. En una Europa cada vez más secularizada, reivindica el perfil de la universidad católica como un ateneo abierto a todo el mundo, independientemente de la fe y de la cultura de quienes se acerquen a ella. La formación de calidad, dice, debe apoyarse en valores que enriquezcan a la persona y la convierten en agente de un mundo más justo y socialmente responsable. El mismo espíritu, añade, debe guiar la investigación, con orgullo de la misión institucional.

En sus primeras impresiones tras su nombramiento, que será efectivo en octubre, el nuevo director general pone el acento en las personas. El capital humano, sostiene, es el verdadero patrimonio de la universidad. Por eso, su primer paso será conocer los distintos perfiles de la institución, sus características y sus necesidades, para elaborar propuestas de valor específicas. Quiere que cada miembro del ateneo trabaje a gusto y encuentre oportunidades de crecimiento personal y colectivo. El criterio, subraya, será la meritocracia: «Quien quiera avanzar, podrá hacerlo», señala. El modelo que defiende es el de profesionales que sean también buenas personas, capaces de trabajar en equipo, de aceptar discrepancias constructivas y de mantener el respeto mutuo, siguiendo el modelo de gobierno que ha liderado en Esade y en la Ramon Llull.