Esther Subirá, catedrática de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, vocal de la Junta de Gobierno del Colegio de Economistas de Cataluña y académica de número y miembro de la Junta de Gobierno de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), abordó los retos demográficos que afronta Europa en el marco del X Encuentro Académico Internacional que la Real Corporación celebró entre los pasados 15 y 20 de marzo en diversas ciudades alemanas bajo el título genérico «El Rin como corriente del conocimiento: diálogos transfronterizos». La académica presentó la ponencia «Edadismo territorial y reconfiguración europea: la banana azul ante el desafío de la irrelevancia». En esta misma línea, Subirá ya había disertado el pasado octubre sobre este aspecto crucial en el Aula Telemática de la Academia de Ciencias, Ingenierías y Humanidades de Lanzarote, de la que es académica correspondiente, donde presentó la conferencia «De la pirámide al cilindro: longevidad y exclusión, la paradoja del edadismo«.

Esther Subirá

Dra. Esther Subirá

Haciendo referencia a la histórica «banana azul», el corredor industrial que une el Rin y el Ródano, desde el noroeste de Inglaterra hasta el norte de Italia para referirse por extensión a la Europa industrial, la experta señaló que el continente afronta un momento crítico marcado por el envejecimiento demográfico, la pérdida de centralidad geoeconómica y una acelerada transición tecnológica, acompañado a su vez de un nuevo fenómeno que denomina edadismo territorial. Se trata de una visión que considera que las regiones con larga trayectoria industrial resultan obsoletas para liderar la economía del siglo XXI. Este prejuicio, explicó, penaliza injustamente a los territorios consolidados en favor de zonas emergentes, ignorando que su experiencia acumulada, su capital humano y sus infraestructuras pueden convertirse en una ventaja estratégica fundamental.

La economista recordó cómo antes de la Segunda Guerra Mundial el corazón productivo de Europa no se limitaba al eje occidental. Regiones como Silesia, Bohemia, Renania, Pomerania o el norte de Italia formaban un tejido industrial altamente integrado y conectado. Sin embargo, la división del continente tras los acuerdos de Yalta y la Guerra Fría provocó una marginación artificial de amplias zonas del centro y este europeo, consolidando la primacía de la banana azul occidental que hoy muestra claros signos de fatiga estructural. Actualmente, muchas de sus regiones superan el 30% de la denominada tasa de dependencia sénior, su productividad se ha visto mermada y su dependencia tecnológica exterior se ha incrementado. Al mismo tiempo, advirtió, Europa debe enfrentarse a la fuerte competencia de Estados Unidos y China en campos clave para el futuro como la inteligencia artificial, la robótica avanzada y las tecnologías limpias.

La Banana Azul

La Banana Azul

Frente a este panorama, Subirà rechazó la idea de un declive inevitable y propuso una estrategia de resiliencia basada en tres pilares. En primer lugar, impulsar misiones industriales de gran alcance, inspiradas en el enfoque de la también economista Mariana Mazzucato para orientar la inversión pública y privada hacia objetivos concretos como la autonomía tecnológica, la transición energética y la manufactura avanzada. En segundo lugar, favorecer la reconexión territorial integrando la banana azul con otros corredores emergentes, como la banana dorada del Mediterráneo, que une Valencia con Génova, y la banana verde, el arco que conecta el Adriático con el Báltico a través de Viena, Praga, Budapest y Varsovia. Por último, promover una renovación institucional que permita avanzar hacia una Europa más policéntrica, capaz de reducir brechas de productividad y fortalecer la cohesión entre el núcleo occidental y las periferias. Para la experta, la madurez europea no equivale a declive, sino que puede convertirse en la base de una nueva soberanía fundada en conocimiento, estabilidad institucional y capacidad de integración.

Subirá es una reconocida investigadora en los ámbitos de las finanzas y el marketing y ha ejercido como docente en diversas universidades y escuelas de negocios internacionales. Es vocal de la Junta de Gobierno del Colegio de Economistas de Cataluña y ha sido reconocida por el Consejo General de Economistas de España con la Medalla en el Servicio a la Economía Española por su destacado ejercicio en la profesión de economista y su entrega a la institución colegial y a la sociedad en general.