
Enrique Sada
El historiador mexicano Enrique Sada, colaborador habitual de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), comparte con la comunidad académica los artículos «Resaca de medio tiempo», «Patrimonio, disidencia y vandalismo», «Socialismo y eutanasia» y «Semana Santa sangrienta«, publicados entre los pasados 12 de febrero y 3 de abril en el portal digital Código Libre y en el diario «El Siglo de Torreón», en los que aborda diversos episodios de la actualidad mexicana e internacional y sus vínculos históricos.
En «Resaca de medio yiempo», el experto critica la actuación del músico portorriqueño Bud Bunny en la final de la Super Bowl de fútbol americano celebrada en Santa Clara (California) el pasado febrero. «Pese a los aplausos falsos (pregrabados) que se pusieron como fondo para la transmisión televisada del espectáculo, más del 97% de los asistentes al estadio permanecieron pasmados sin moverse ni bailar como solían hacerlo visiblemente en años anteriores, y la razón fue muy simple: nadie entendía los balbuceos en algo parecido al castellano durante lo que seguramente les pareció un performance surrealista ciertamente, pero por completo prescindible; a tal grado que ni la presencia de Lady Gaga ni de Ricky Martin lograron retener a aquella otra mitad que lejos de permanecer congelada optó por retirarse a comprar cerveza y refrescos», resume.
Por otra parte, en «Patrimonio, disidencia y vandalismo», Sada refiere el episodio de vandalismo que sufrió la parroquia del Sagrario Metropolitano de San Luis de Potosí, en México, coincidiendo con los actos reivindicativos del último Día de la Mujer. «Un grupo de manifestantes prendió fuego a una de las puertas del templo, lo que provocó que las llamas se extendieran hacia el interior y generaran un conato de incendio que amenazó con destruirlo junto al resto de su patrimonio histórico-religioso resguardado también en su interior. No fue sino hasta la llegada de elementos del Cuerpo de Bomberos Metropolitanos de San Luis Potosí al lugar que estos controlaron la situación, logrando sofocar el incendio hasta entrada la noche para evitar daños mayores en el inmueble histórico, siendo aplaudidos por su intervención valerosa ante la comunidad de fieles y la ciudadanía que supieron reconocer su labor entre aplausos en favor de los mismos y al grito no menos sorprendente de ‘¡Viva Cristo Rey!’, que no resonaba en los alrededores desde hace casi cien años con tan singular entusiasmo», explica.
Sada dedica el artículo «Socialismo y eutanasia» a abordar la debilidad y desprotección de las últimas jóvenes que han decidido recurrir a la muerte asistida o que se les ha ofrecido desde las instituciones públicas como una salida a su situación, con el caso de la catalana Noelia Castillo como paradigma. «En todos los casos esta práctica ominosa se ha perpetrado con mujeres muy jóvenes y manipulables que, aunque en su mayoría tienen salud física, padecen falta de atención psicológica profesional, mientras el Estado, que debería protegerlas y sanarlas, a través de políticas socialistas, tras el convencimiento de los padres, les vende el suicidio como solución y las matan. Bajo esta agenda política enferma en que la vida humana es desechable, se protege a los delincuentes en vez de a las víctimas y el crimen se premia dos veces con impunidad para el victimario y la desaparición de sus víctimas o de aquellos a los que la izquierda considera ‘débiles’, se repiten las mismas acciones realizadas por el nacionalsocialismo en la Alemania de los 30 o por los comunistas en la Rusia soviética: legales, travestidas de falsa piedad, pero inmorales e inhumanas por el fin que en realidad persiguen eugenésicamente», denuncia.
Finalmente, en «Semana Santa sangrienta», el colaborador de la Real Academia relaciona la imposibilidad del Patriarca de Jerusalén de oficiar la misa del Domingo de Ramos en el Santo Sepulcro con la continua matanza de cristianos en Nigeria. «Todo hubiera quedado en un hecho aislado de no ser por la inmediata masacre de cristianos que se desató en Nigeria a partir del mismo día, misma en la que los musulmanes se encuentran asesinando impunemente cristianos en las principales ciudades y avenidas, a la vista de los ojos del mundo y sin que nadie hiciera nada por detenerlo. Un video viral muestra a una mujer en profundo duelo en Angwan Rukuba, en Jos (Nigeria), llorando desconsoladamente mientras abraza el cuerpo sin vida de su hijo, además de haber perdido a su esposo también en otro ataque musulmán en el que se han reportado cerca de 50 víctimas por asaltos con ametralladora, bombas en templos y linchamientos públicos en la región de Plateau», concluye.
