Teresa Freixes, catedrática Jean Monnet ad personam, presidenta de la organización internacional Citizens pro Europe, vicepresidenta de la plataforma ciudadana Sociedad Civil Catalana y académica de número y vicepresidenta de la Junta de Gobierno de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), reflexiona sobre la crisis migratoria que sufre España desde el asalto masivo de ciudadanos marroquíes a la frontera de Ceuta los pasados 30 y 31 de julio y otros aspectos de la actualidad española en los artículos «¿Qué hacemos con los menores extranjeros que están en Ceuta?», «Ceuta, città aperta», «Hechos históricos, fenómenos físicos y memoria« y «Cuesta abajo y sin dientes», publicados en el portal especializado Artículo 14 y el diario digital The Objective entre el 9 y el 25 de agosto.

En «¿Qué hacemos con los menores extranjeros que están en Ceuta?», la experta jurista esboza el derecho internacional humanitario y las políticas de asilo para clarificar el destino que deben tener los menores que entraron ilegalmente en la ciudad autónoma y permanecen allí sin amparo. «Es realmente sorprendente que los políticos con mando en plaza quieran establecer ya el reparto o acogida de los menores no acompaños que están en Ceuta entre las comunidades autónomas. Ni saben, todavía, cuántos son, puesto que, si el Gobierno de España habla de unos 1.500, las autoridades ceutíes y las organizaciones presentes en la zona contabilizan más de 4.000 y ya se los quieren repartir. Tampoco han podido identificarlos ni comprobar científicamente que se trata realmente de menores. No se ha buscado a las familias, aunque parece que las hay que están tratando de encontrarlos con sus propios medios, intentando que regresen a sus hogares», explica.

Por otra parte, en «Ceuta, città aperta», la vicepresidenta de la Real Academia reclamaba antes de su adopción la aplicación de la ley de Seguridad Nacional ante unos hechos descontrolados tras la irrupción de unas 70.000 personas en la ciudad española norteafricana. «¿Con qué nos encontramos ahora? Nos encontramos con una ciudad española situada en el norte de África invadida, que durante casi dos días fue una ciudad sin ley, avasallada por una avalancha de casi tantos extranjeros como habitantes, sin acceso a la más mínima salubridad, sin alimentos ni agua, sin servicios sanitarios operativos para un tan gran número de potenciales usuarios, sin alojamiento, sin posibilidades de identificación para individualizar las necesidades administrativas, sin garantía de seguridad ni respeto de los que entraron ni para los oriundos, económicamente colapsada, viviendo en práctico desamparo, sin que quienes tienen la obligación legal de afrontar los hechos se dignen preocuparse por lo que deben, unos por estar de vacaciones musicales y, otros, por estar pendientes del eclipse…», considera.

Teresa Freixes

Dra. Teresa Freixes

En «Hechos históricos, fenómenos físicos y memoria», la presidenta de Citizens pro Europe trae al presente, a raíz de la vinculación con determinados hechos históricos de los terremotos que ha sufrido la provincia de Granada en las últimas semanas, la existencia en el municipio leridano de Els Omells de un campo de trabajo del Servicio de Investigación Militar de la República. «Fueron enviados allí más de 600 presos de la cárcel Modelo de Barcelona, la mayoría encarcelados por motivos políticos (no eran combatientes capturados en combate), por ser católicos o burgueses, homosexuales, falangistas, abogados, profesores, médicos, así como desertores o republicanos contrarios a la deriva que estaba tomando el régimen, especialmente milicianos del POUM y anarquistas, tras los Hechos de Mayo de 1937. Según me contaban los vecinos de Els Omells, aunque no les gustaba nada hacerlo y tenían que sacarles la información a cuentagotas, prácticamente todo el pueblo funcionaba como un campo de concentración, sin que ellos, también exhaustivamente vigilados, pudieran tomar contacto con los presos», narra.

Finalmente, en «Cuesta abajo y sin dientes», Freixes enumera una serie de episodios que han llevado al Gobierno a mantener frágiles equilibrios parlamentarios sin llegar a ejercer sus funciones como correspondería a cualquier gobierno democrático. «El ejecutivo sanchista pretende gobernar sin tener en cuenta que nuestro sistema constitucional responde a los principios de las monarquías parlamentarias, no a populismos presidencialistas, que es a lo que nos quieren habituar. Es muy posible que sea esta alergia al Parlamento lo que está detrás de no querer aplicar las normas adecuadas a la situación de Ceuta, a través de la declaración de interés para la seguridad nacional, que implicaría ir a explicarla al Congreso; para no hacerlo, en vez de crear un mando único, que es lo prescrito por la ley, detallando sus atribuciones, le colocan el sambenito de coordinador al ministro Ángel Torres para que lidie con la situación. Creativos sí lo son. Lo malo es que este creacionismo es poco operativo», concluye.

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