Cristóbal Colón Palasí, fundador del proyecto empresarial y social La Fageda y académico de honor de la Real Academia Europea de Doctores (RAED); Francisco González de Posada, catedrático de Fundamentos Físicos de la Universidad Politécnica de Madrid y académico de honor de la RAED, y Manuel Sans Segarra, presidente de la Sección Sénior del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona y académico de número de la RAED, protagonizaron el pasado 6 de marzo la sesión académica «La humanidad en crisis», que se celebró en Fomento del Trabajo, sede académica. Los tres ponentes abordaron la actual crisis existencial, especialmente visible en la adolescencia y la juventud, generaciones que crecen en un contexto de profundas transformaciones tecnológicas, incertidumbre cultural y creciente desorientación vital.

La mesa de debate abordó la noción de crisis como una categoría central para comprender el momento histórico que atraviesa la civilización. Lejos de reducirla a un fenómeno coyuntural o a una sucesión de dificultades económicas, sociales o psicológicas, los expertos abordaron la crisis como una realidad estructural que afecta simultáneamente a la cultura, a la persona, al trabajo y a la dimensión espiritual del ser humano partiendo de una reflexión general sobre el concepto mismo de crisis. En su sentido más profundo, coincidieron, la crisis no es únicamente ruptura o colapso, sino también tránsito, transformación y posibilidad de redefinición. Sin embargo, la crisis actual se caracteriza para los tres académicos por una acumulación de factores desestabilizadores que generan desorientación colectiva: aceleración tecnológica, debilitamiento de referencias culturales compartidas, fragilidad institucional, incertidumbre geopolítica y pérdida progresiva de horizontes de sentido.

Colón Palasí, González de Posada y Sans Segarra, profundizaron en la dimensión existencial de la crisis como una experiencia de pérdida de sentido, de fractura interior o de desconexión entre la persona y su entorno vital. En este sentido, examinaron sus factores desencadenantes, como la hiperestimulación digital, aislamiento social, debilitamiento de vínculos familiares y comunitarios, presión competitiva y relativismo cultural, así como sus manifestaciones clínicas y conductuales. Y entre sus riesgos principales apuntaron el incremento de conductas autolesivas y suicidio, especialmente entre adolescentes y jóvenes, un grave problema que no solo debe abordarse desde la medicina y la psicología, sino también desde la educación, la cultura y la estructura social en su conjunto.

Colón Palasí abordó la crisis actual desde el ámbito económico y laboral, señalando que el modelo productivo genera exclusión social y deja fuera a muchas personas que no encajan en los sistemas tradicionales de empleo. A partir de su propia experiencia empresarial, de marcado carácter inclusivo y social, propuso modelos de empresa con responsabilidad, capaces de integrar a personas vulnerables en el mundo laboral. Para él, una parte de la solución a la crisis humana pasa por construir organizaciones económicas más inclusivas y centradas en la dignidad de la persona.

Por su parte, González de Posada focalizó su análisis en una perspectiva cultural y del conocimiento, argumentando que la sociedad contemporánea vive una fragmentación del saber: la especialización extrema dificulta tener una visión global de los problemas humanos. En este punto, defendió la necesidad de recuperar el humanismo y el diálogo entre disciplinas, integrando ciencia, filosofía y cultura. Según su planteamiento, comprender la crisis de la humanidad requiere una mirada histórica y crítica sobre el desarrollo científico y social.

En cuanto a Sans Segarra, planteó que la crisis actual de la humanidad no es solo material o económica, sino una crisis de conciencia y de valores, considerando que el progreso científico y tecnológico ha avanzado más rápido que el desarrollo ético y espiritual del ser humano. El experto subrayó que muchas personas viven con vacío existencial, ansiedad y pérdida de sentido, lo que se refleja en problemas sociales y psicológicos crecientes, y para combatirlo propuso recuperar una visión más integral del ser humano, que combine ciencia, espiritualidad y reflexión sobre el propósito de la vida.

Los tres académicos incidieron en la importancia del papel del sistema educativo en la formación del carácter y la resiliencia para afrontar los retos que plantea el presente y que planteará el futuro, con la anunciada influencia de la inteligencia artificial en la redefinición de la responsabilidad humana y la importancia de revalorizar el factor humano en el ámbito laboral. Sin eludir en su reflexión la cuestión religiosa y espiritual, integrando perspectivas médicas, filosóficas, económicas y humanistas en una visión articulada y rigurosa.

Formado en Psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona, Colón inició su trayectoria profesional en diferentes centros psiquiátricos en Zaragoza, Martorell y Salt. En 1982 fundó la cooperativa La Fageda, en Olot, como respuesta a las condiciones de vida de los antiguos manicomios. El proyecto combina actividades productivas -granja, jardinería, elaboración de lácteos y mermeladas y visitas guiadas- con un modelo de acompañamiento integral que incluye empleo, formación, vivienda, ocio y apoyo psicosocial. La singularidad de La Fageda ha despertado interés nacional e internacional y se estudia en escuelas de negocios como IESE, ESADE o la Universidad de Harvard. El proyecto recibe anualmente miles de visitantes y está reconocido como un caso de éxito en economía social y gestión centrada en la persona. A lo largo de su trayectoria, Colón ha recibido numerosas distinciones institucionales, entre las que destacan la Creu de Sant Jordi, máxima distinción de la Generalitat de Cataluña, en 2009, o el reciente doctorado honoris causa por la Universidad de Girona.

González de Posada es ingeniero y doctor de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid, licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Pontificia de Salamanca y licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid. Fue reconocido con la Medalla de Honor al Fomento de la Invención y fue asimismo rector de la Universidad de Cantabria. Es académico de número de la Real Academia de Doctores de España y miembro de la Academia Mundial de Artes y Ciencias, académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y la Real Academia de Ciencias, Bellas Artes y Buenas Letras de Écija y académico de honor de la Academia de Ciencias Médicas de Cantabria, de la Real Academia de Cultura Valenciana, de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Cádiz y de la Real Academia de Medicina de Canarias. Es también académico y preside la Academia de Ciencias, Ingenierías y Humanidades de Lanzarote.

Finalmente, Sans Segarra fue pionero en el uso de la laparoscopia en cirugía general, antiguo jefe de Cirugía Digestiva del Hospital Universitario de Bellvitge, profesor de Cirugía General y Digestiva de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Barcelona y Premio a la Excelencia Profesional del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona. Tras estudiar la experiencia de uno de sus pacientes que había conseguido recuperarse de un estado de muerte clínica se interesó por estudiar este fenómeno desde un punto de vista estrictamente científico. Desde entonces, ha conseguido documentar cinco casos clínicos de pacientes en estado de muerte clínica que recobraron la vida en colaboración con su equipo médico. Ha vertido sus conocimientos de forma didáctica en sus obras de reciente aparición «La supraconciencia: vida después de la vida» y «Ego y supraconciencia: buscando el sentido de la vida».