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Xavier Sanz, doctor en Biomedicina y profesor de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Pompeu Fabra, ingresó como académico de número de la Real Academia Europea de Doctores (RAED) durante una solemne ceremonia que se celebró en Fomento del Trabajo, sede académica, el pasado 25 de febrero. El recipiendario leyó el discurso de ingreso «Persona y paciente: la relación médico-paciente desde una mirada humanista», en el que repasó el papel del facultativo desde el punto de vista de la bioética y subrayó la importancia de las habilidades y capacidades del médico para comprender al paciente en su totalidad, más allá de la mera enfermedad. Le respondió en nombre de la Real Corporación el académico de número y vicepresidente de la Sección de Ciencias de la Salud Joaquín Callabed.. La sesión pudo seguirse por streaming a través del canal de YouTube de la RAED, donde puede visualizarse.
«El ejercicio de la medicina es una de las prácticas de mayor altura moral en cuanto a la disposición del médico al cuidado y soporte del hombre enfermo. En el centro de esta actividad está el destacado papel de la interacción dual entre médico y paciente, articulando todo el proceso tanto a nivel diagnóstico, terapéutico, de seguimiento o de promoción de la salud, teniendo en cuenta la globalidad de la persona. Más allá de la destreza técnica, el vínculo humano suele marcar la evolución y el manejo de la enfermedad. Aunque estudiada en profundidad, la relación médico-paciente presenta en el momento actual desafíos de no poca importancia debido a los cambios culturales, sociales y tecnológicos que incluso dificultan o añaden complejidad al acto médico», introdujo Sanz su intervención.
El nuevo académico destacó la necesidad de integrar conocimientos de diversas disciplinas, como la psicología y la antropología, para abordar la complejidad del ser humano. En este sentido señaló la figura del médico, filósofo, teólogo y músico franco-alemán Albert Schweitzer como un ejemplo de dedicación a la medicina, especialmente en África, donde promovió la que denominó «reverencia por la vida». Asimismo, mencionó como ejemplo la obra del filósofo español Xosé Manuel Domínguez Prieto, que propone una visión integral de la persona, además de la figura del neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco Viktor Frankl y su logoterapia, que enfatiza la búsqueda de sentido en la vida, especialmente en situaciones de sufrimiento. Sanz abogó así por una medicina que reconozca la dimensión personal del paciente y su historia, promoviendo una relación más empática y comprensiva en el ámbito médico.
El recipiendario abordó también la importancia de encontrar sentido en la vida, especialmente en el contexto de la enfermedad, a través de las ideas del propio Frankl y del filósofo y teólogo alemán Dietrich von Hildebrand. Frankl sostiene que, a pesar del sufrimiento, las personas tienen la libertad de elegir cómo enfrentar su situación y encontrar significado en ella, lo que puede ser terapéutico y mejorar la relación entre el paciente y el médico. Por su parte, Von Hildebrand enfatiza la responsabilidad ética del médico y la importancia de la actitud moral en la práctica médica. La ética basada en virtudes, defendida por el médico y profesor universitario estadounidense Edmund Pellegrino, a quien Sanz también citó, se presenta como esencial para la medicina, destacando que las virtudes son disposiciones necesarias para alcanzar el bien en la comunidad y en la práctica médica.
En su discurso, el experto resaltó la importancia de la formación humanística en los estudios de medicina, señalando que ser médico implica no sólo habilidades técnicas, sino también un compromiso ético y humano. En este sentido mencionó la visión del médico y sacerdote Pere Tarrés, quien vio en cada paciente la imagen de Jesucristo, y cómo la fe puede enriquecer la práctica médica. El ponente enumeró diversas habilidades necesarias para los médicos, como la capacidad de aprendizaje continuo, pensamiento crítico, comunicación efectiva, empatía, trabajo en equipo y manejo del estrés. Además, se subrayó la necesidad de integrar la inteligencia artificial en la medicina y la importancia de una educación que incluya aspectos filosóficos y éticos, así como la atención a las humanidades para mejorar la relación médico-paciente, citando algunas iniciativas que buscan recuperar el componente humano en la atención médica.
Abundando en esa relación médico-paciente, Sanz pudo como ejemplo las tesis del médico, historiador, ensayista y filósofo español Pedro Laín-Entralgo, que enfatizan la importancia de la comunicación, la empatía y el contexto humano en la práctica médica, argumentando que la curación no solo depende de la técnica, sino también de la conexión emocional entre médico y paciente. La obra de Laín-Entralgo invita a reflexionar sobre la necesidad de un enfoque humanista en la medicina, que combine la competencia técnica con una atención centrada en el paciente. Finalmente, Sanz abordó la relación entre la ética médica y las virtudes que deben poseer los médicos en su práctica. En una sociedad plural en la que los principios éticos se han relativizado, el nuevo académico defendió que la medicina es una empresa moral y que los médicos deben actuar conforme a principios éticos y virtudes como la fidelidad, compasión, prudencia, justicia, fortaleza, templanza, integridad y autonegación. Estas virtudes son interdependientes y contribuyen a la excelencia en la práctica médica.
Docente en diversos cursos de Master de la Universidad de Barcelona, la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Fundación de Estudios Mastológicos, Sanz es especialista en Oncología Radioterápica y ejerce como médico adjunto del Servicio de Oncología Radioterápica del Hospital del Mar de Barcelona y es subcoordinador de la Unidad de Patología Mamaria de este mismo centro. Es miembro de la Sociedad de Radiología Oncológica de Estados Unidos y de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica y secretario del Grupo Español de Oncología Radioterápica de Mama. Es autor de más de medio centenar de artículos de referencia en radioterapia oncológica, coautor de cinco monografías especializadas, revisor de diversas publicaciones internacionales y miembro del Comité Editorial de la «Revista de Senología» de la Sociedad Española de Senología y Patología Mamaria. Ocupa el cargo, además, de secretario de la Asociación de Médicos Cristianos de Cataluña.