

Sr. Miquel Ventura
El último informe trimestral del proyecto de observación y protección de la biodiversidad marina Silmar, gestionado por la Unidad de Medio Ambiente y Ecología de la Fundación Pro Real Academia Europea de Doctores, que corresponde al período mayo-julio de 2026, destaca la detección en la estación de La Cima, ubicada frente a la costa de Castell-Platja d’Aro, en la Costa Brava, del alga invasora ‘Lophocladia lallemandii’ a finales de primavera. Esta detección llevó a los responsables del proyecto, liderado por Miquel Ventura, director de proyectos de la Fundación, a realizar un seguimiento específico para valorar su propagación y los impactos sobre la biota submarina y, muy especialmente, sobre aquellas especies, comunidades y hábitats más sensibles al desarrollo de las que se puede ver afectado.
Asimismo, durante estos tres meses, las observaciones han podido determinar cómo una colonia del coral autóctono ‘Cladocora caespitosa’ muestra aproximadamente un 37% de superficie sin tejido vivo después de más de ocho años de seguimiento. «A esta presión se añade el riesgo asociado a las aguas de lastre y en los sedimentos de los barcos mercantes que, si no se gestionan adecuadamente, pueden transportar microorganismos, patógenos, larvas y especies exóticas a través de diversas regiones marinas alterando la calidad del agua y reduciendo la capacidad de recuperación de los ecosistemas litorales», alerta este boletín ilustrando con imágenes la observación de esta especie en claro retroceso.
Por otra parte, este informe incide en la presión que el turismo ejerce en este entono natural. «La costa catalana es un espacio natural extraordinario, pero también uno de los territorios más visitados del Mediterráneo. Sólo la Costa Brava superó los 12,2 millones de pernoctaciones hoteleras durante 2025, una actividad que se concentra especialmente durante los meses de verano. Esta elevada afluencia puede intensificar localmente la navegación recreativa, los fondeos, el ruido submarino, la generación de residuos, el consumo de agua y la presión sobre los sistemas de saneamiento. Desde Silmar analizamos cómo estas presiones afectan a los hábitats, especies y servicios ecosistémicos que sustentan la calidad ambiental, el bienestar social y buena parte de la economía litoral. La conservación activa no pretende frenar el turismo, sino contribuir a transformarlo en una actividad más responsable, bien gestionada y compatible con la capacidad ecológica del litoral», señala el boletín.
El proyecto Silmar fue reconocido con el Premio Talent 2024 en la categoría «Biotech, química y ciencias de la vida» por su contribución al conocimiento de la biodiversidad marina y a la toma de conciencia sobre el impacto humano en mares y océanos. En 2025, el proyecto ha reforzado su red de estaciones y protocolos de estudio para obtener datos más precisos en un contexto de presiones crecientes derivadas del cambio climático, la contaminación y el uso intensivo del litoral.