
Dra. Teresa Freixes
Teresa Freixes, catedrática Jean Monnet ad personam, presidenta de la organización internacional Citizens pro Europe, vicepresidenta de la plataforma ciudadana Sociedad Civil Catalana y académica de número y vicepresidenta de la Junta de Gobierno de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), reflexiona sobre la actualidad política española e internacional en los artículos «Dante, Habermas y el patriotismo constitucional», «Las dos orillas», «Relato en tiempo de guerra» y «El derecho a la financiación singular«, publicados en el portal especializado Artículo 14 y el diario digital The Objective entre los pasados 22 de marzo y 5 de abril.
En «Dante, Habermas y el patriotismo constitucional», la experta jurista reflexiona sobre el sentido de la democracia en torno a la decisiva figura del filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas. «El Estado democrático constitucional ha sido, desde tal perspectiva, un paradigma con vocación universal. Es significativo, al respecto, el diálogo de Habermas con Joseph Ratzinger en la obra ‘Entre razón y religión. Dialéctica de la secularización’. Y la influencia que el pensamiento de Habermas ha ejercido en la concepción intelectual del proceso de integración europea y en el ámbito de la interpretación jurídica realizada por los tribunales constitucionales, como paradigma ético vinculante, es también relevante, aunque ello no siempre fuera acompañado de otro concepto constitucional consagrado en algunos sistemas, que es el de democracia militante, implicando el rechazo, incluso legal, a quienes introdujeran prácticas de rechazo a los valores constitucionales», señala.
Por su parte, en «Las dos orillas», la vicepresidenta de la Real Academia se centra en el debate sobre la conquista española de América y el «genocidio» denunciado por algunos gobiernos. «El genocidio… que alegan algunos… todo conflicto armado, y ellos lo reconocen, comporta muerte y violencia, por el rechazo al extraño y, en esos supuestos concretos, también por las rencillas internas. Los españoles, tanto en el Perú como en México, pudieron hacerse con el territorio debido a la guerra civil interna que, incluso antes de su llegada, estaba presente entre las distintas etnias y comunidades. Es bien conocida la ayuda tlaxcalteca y de otras tribus indígenas a Hernán Cortés (totonacas, huejotzincas, texcocanos, cholultecas u otomíes) contra los aztecas, debido a la tiranía ejercida por estos sobre aquellas, favoreciendo de este modo la toma de Tenochtitlan por los españoles y, no lo olvidemos, sus aliados, aunque todo ello pareciera capitalizado por Cortés y los suyos. También es necesario recordar que el Incanato tenía sometidas a numerosas comunidades (cañaris, chachapoyas, huancas, chancas o aymaras, entre otros), algunas en régimen de esclavitud (normal en aquella época, no hay que verlo con nuestros ojos ya habituados a otros parámetros), puesto que el Tahuantinsuyo fue un imperio expansionista y que la guerra civil entre los clanes de Huáscar y Atahualpa fue hábilmente aprovechada por Francisco Pizarro para neutralizar la resistencia a la conquista», explica.
Freixes dedica «Relato en tiempo de guerra» a la recuperación del eslogan «No a la guerra» por parte del Gobierno de Pedro Sánchez denunciando su carácter populista. «Nos llenan los medios de comunicación de mensajes contra la guerra. El ‘No a la guerra’ se repite por doquier en tono pretendidamente pacifista, resucitando el eslogan que se acuñó cuando la de Irak, también entonces víctima de un relato interesado, puesto que, cosa que la mayor parte de la actual ciudadanía desconoce, España no intervino en combate en tal guerra, aunque dio apoyo político y diplomático a la misma. Sí se integró, en 2003, tras la caída de Bagdad, en la Brigada Plus Ultra, compuesta por militares españoles y de El Salvador, Honduras, Nicaragua y República Dominicana, bajo mandato de la ONU (Resolución 1483) con las finalidades de contribuir a la seguridad en su zona de responsabilidad, apoyar la reconstrucción y el restablecimiento de servicios básicos, así como facilitar la transición política iraquí. Ahora, solo nos falta incorporar el ‘OTAN no, bases fuera’ para mostrar al mundo el buenismo subyacente en nuestra política oficial. Pero mejor creernos que vulneramos todo lo vulnerable en el pasado, porque así nos conviene en el presente», afirma.
Finalmente, en «El derecho a la financiación singular», la académica incide en las recientes campañas de comunicación sobre el modelo de financiación que el Gobierno del Estado negocia con el de la Generalitat catalana. «La polémica ha surgido por diversos motivos y ha llegado hasta la presentación de denuncias por parte de Junts y algún que otro particular mediático, sobre la base de que se está haciendo propaganda subliminal acerca de la acción de gobierno y se da por hecho de que se puede contar con total facilidad con las aportaciones de ese ‘singular’ modelo. Afirman en la publicidad institucional que ello solo precisa de un acuerdo político que presentan como inminente. Tan inminente que van diciendo que, con los cambios habidos recientemente en el Gobierno, desde Madrid se ve con mejores ojos que Cataluña tenga ese sistema ‘propio’ al que, según ellos, tiene derecho. Olvidan y no informan en ningún lugar que para que ello pueda darse es preciso reformar la Constitución, que no tiene previsto un modelo singular para Cataluña, sino que sitúa a esta comunidad autónoma dentro del régimen general de financiación», concluye.