Francesc Torralba, director de la Cátedra Ethos de Ética Aplicada de la Universidad Ramon Llull y de la Cátedra de Pensamiento Cristiano del Obispado de Urgell, miembro del Dicasterio de Cultura y Educación de la Santa Sede y académico de número de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), analiza un artículo publicado por el diario «El País» el pasado 4 de septiembre sobre el concurso para realizar la fachada de la Gloria de la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona que culminaría las obras del templo en tanto que miembro de la comisión asesora de la Junta Constructora. Asimismo, el académico ha protagonizado en los últimos días una de las entregas del podcast «El secreto de la vida», donde reflexionó sobre las incertidumbres de la vida actual, y pronunció las conferencias «El arte de saber escuchar: ética del diálogo universitario» y  «La ética de las organizaciones: retos para la universidad y la sociedad» en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, en México, con una amplia acogida mediática.

En conversación con la periodista Clara Blanchar, el experto asegura que la fachada que queda por definir en la Sagrada Familia es el testamento escatológico de Antoni Gaudí: no un adorno monumental, sino una respuesta a las preguntas últimas. El templo, ya rematado en vertical y bendecido por el papa León XIV, se apresta a decidir quién dará forma artística a esa portada principal. Torralba insiste en que el encargo no parte de un vacío. Gaudí, dice, la dejó explicada al detalle en los álbumes del templo publicados en vida y en uno posterior a su muerte. El objetivo, según el teólogo, es narrar el sentido de la vida humana, su fin y lo que puede esperarse después de la muerte según la fe cristiana. La composición que imaginó y que falta por rematar, añade el académico, es un relato en tres alturas. Arriba, el cielo. En el centro, el purgatorio. Bajo la explanada de acceso, el infierno, cuyas figuras se percibirán a través de claraboyas. En el nivel medio, siete puertas ya resueltas por Josep Maria Subirachs representan los siete sacramentos. Desde lo alto descenderán dieciséis linternas sobre columnas ligeras, que dejarán pasar la luz, y sobre ellas podrá leerse el credo en latín.

Gaudí, explica Torralba, quiere exponer qué cabe esperar y, al mismo tiempo, cómo hay que vivir para alcanzar esa plenitud: qué virtudes cultivar y qué obras de misericordia practicar para merecerla. El cielo que concibe no es un espacio abstracto ni un juicio glacial. Está poblado por santos y santas que ya participan de la vida eterna y disfrutan del amor infinito. En esa lectura, la fachada cuyo proyecto definitivo se disputa entre los artistas plásticos Miquel Barceló, Cristina Iglesias y Javier Marín no es sólo un problema de estilo o de escala, sino la traducción contemporánea de una catequesis en piedra: de Adán y Eva al Juicio Final, de las enseñanzas de Jesús a la Gloria. Torralba sitúa ahí el criterio. Quien la esculpa no inventa el sentido, lo hereda. Gaudí ya dijo hacia dónde va la vida. La tarea pendiente es que esa esperanza se vea.

Por su parte, en el podcast «El secreto de la vida», dirigido y presentado por Crisol Tuà, Torralba analiza el estudio sobre miedos e incertidumbres realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas para determinar en estado de ansiedad en el que se ha instalado buena parte de la población y señalar que la mejor forma de afrontar la relación entre pasado, presente y futuro es asumir que este último es incontrolable. »Está en nuestra mente. Uno imagina su futuro como padre o como profesional, pero el futuro, como tal, no existe; está simplemente en nuestra mente como un proyecto hipotético y pueden darse circunstancias que lo frustren, como una epidemia, una catástrofe o una enfermedad», afirma.

Francesc Torralba

Dr. Francesc Torralba

Finalmente, en su charla en la Universidad Juárez, el académico, que hace un año fue investido doctor honoris causa en el centro, planteó que escuchar va mucho más allá de oír, pues implica voluntad, atención y disposición para comprender al otro, particularmente a quien no pertenece a la propia comunidad de pensamiento. Identificó los principales obstáculos que dificultan esta práctica: la saturación, los prejuicios, el miedo, la aceleración y falta de tiempo, el resentimiento, la desconfianza y la arrogancia, como señalan los canales de la propia universidad. Asimismo, como parte de su exposición, advirtió que estas barreras pueden llevar a las personas a escucharse únicamente a sí mismas o a quienes confirman sus propias ideas. Por ello, llamó a los universitarios a vencer el miedo a las verdades incómodas y cuestionar prejuicios relacionados con la edad, origen o condición de las personas, al considerar que escuchar al diferente permite activar el pensamiento y enriquecer la propia visión del mundo.

Docente y divulgador del humanismo cristiano en importantes medios de comunicación catalanes como Catalunya Ràdio y los diarios «La Vanguardia» y «El Punt Avui», el académico es autor de libros destacados como «El sentit de la vida» (2008), «No passeu de llarg» (2010), «El valor de tenir valors» (2012), «Un mar d’emocions» (2013), «Córrer per pensar i sentir» (2015), «Saber dir no» (2016) o «Món volàtil» (2018). Durante la pandemia, Torralba publicó los libros «Humildad», «Paraules de consol. En la mort d’un ésser estimat», «Formar personas. La teología de la educación de Edith Stein»«Vivir en lo esencial. Ideas y preguntas después de la pandemia», «L’ètica algorítmica», que fue galardonada con el Premio Bones Lletres de Ensayo Humanístico que otorgan la Real Academia de Buenas Letras y la editorial Edicions62; «La façana de la Glòria de la Sagrada Família. Fonts espirituals i teològiques de l’escatologia d’Antoni Gaudí», fruto de su cuarta tesis doctoral; «Cuando todo se desmorona. Meditar con Kierkegaard» (2023), «No hi ha paraules. Com assumir la mort d’un fill» (2024) y «Benaurances per a agnòstics» (2024). Fue reconocido con el Premio Ratzinger 2023, otorgado por la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI.

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