
Rafael Urrialde, profesor del Departamento de Genética, Fisiología y Microbiología de la Universidad Complutense de Madrid y del Departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Salud de la Universidad CEU-San Pablo, presidente de la Comisión Científica de la Sociedad Española de Medicina del Deporte, secretario de la Fundación Española de Nutrición, académico de honor de la Academia Española de Nutrición y Ciencias de la Alimentación y académico de número y vicepresidente de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), reflexiona en los canales informativos del Science Media Centre España, oficina de comunicación científica independiente internacional de referencia, sobre un estudio publicado recientemente en el portal científico Archives of Disease in Childhood que considera que las bolsitas de comida para bebés con boquilla se parecen más a bebidas azucaradas o batidos que a alimentos nutritivos.
Tras analizar unos 300 alimentos infantiles comercializados en el Reino Unido destinados a complementar la dieta a partir de los seis meses, el informe considera que la mayoría de esos productos suelen tener más azúcar, menor densidad nutricional que la leche materna o la fórmula y una textura demasiado líquida, lo que limita el aprendizaje de la masticación. Los autores plantean que la regulación y el etiquetado deberían distinguir con más claridad entre alimento y bebida. A partir de sus últimos estudios sobre seguridad alimentaria y etiquetado, Urrialde valora el interés del trabajo, aunque considera que su campo de estudio, el Reino Unido, limita su validez.

Dr. Rafael Urrialde
El experto recuerda que en la Unión Europea ya existe regulación específica sobre estos productos que contempla edades de introducción de estos alimentos (+4, +6, +8 y +12 meses) según composición y textura, y exige que los productos para menores de 12 meses tengan una textura muy fina para reducir el riesgo de atragantamiento. El azúcar que contienen procede de frutas, cereales o lácteos; al triturarlos pasa a considerarse azúcar libre, igual que ocurre cuando se preparan en casa. Comparar esos azúcares con la lactosa de la leche, añade, no es adecuado, porque ni la digestibilidad ni los componentes son equivalentes. En su conclusión, Urrialde sostiene que el estudio debe interpretarse sólo en el contexto británico. En la práctica, estos productos deben usarse como complemento de la leche materna o de fórmula, y la introducción de la alimentación complementaria a partir de los cuatro meses ha de ser paulatina y supervisada por el pediatra, prestando especial atención a la textura.
Reconocido experto en la regulación alimentaria, Urrialde es autor y coautor de publicaciones científicas relacionadas con la educación nutricional. Fue jefe de Salud y Seguridad Alimentaria en Puleva Food, director del Área de Sanidad y Alimentación en la Unión de Consumidores de España, coordinador técnico de la revista «Ciudadano», director de Salud y Nutrición de Coca-Cola Iberia, técnico de análisis del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y colaborador de la Cátedra de Fisiología Vegetal de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid.