
Sr. Enric Canela
Enric Canela, catedrático emérito de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Barcelona y colaborador de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), comparte con la comunidad académica los últimos artículos que ha publicado en su blog, enriccanela.cat, un espacio divulgativo dedicado a la salud y el bienestar, además de sus últimas publicaciones en el diario «El Punt-Avui», donde se focaliza en la formación y la investigación. Se trata, en concreto, de las entradas «Més suport real a la innovació», «La nova amenaça opioide», «Per què el cos no vol aprimar-se», «Com el cos decideix quan parar de menjar» y «La incapacitat temporal a Catalunya», aparecidos entre los meses de abril y mayo en ambos espacios informativos.
En «Més suport real a la innovació», el experto reclama un apoyo más decidido y, sobre todo, efectivo a la innovación por parte de las administraciones catalanas. Canela destaca que Cataluña cuenta con un ecosistema de innovación abierta relativamente consolidado e interconectado, con una buena red de empresas, universidades, centros tecnológicos y agentes intermediarios. Sin embargo, este potencial choca con importantes dificultades para generar impacto económico a gran escala, principalmente por la ausencia de grandes corporaciones globales y un tejido empresarial dominado por pymes. Según el autor, el principal problema no está en la falta de estrategias o de marco legal, sino en la deficiente ejecución de las políticas existentes donde el exceso de burocracia, la lentitud administrativa, la fragmentación de instrumentos, la baja tolerancia al riesgo y una cultura excesivamente formalista frenan el desarrollo innovador.
Cambiando totalmente de tema, en «La nova amenaça opioide», Canela alerta de una nueva y extremadamente peligrosa amenaza en el mercado ilegal de drogas: los nitazenos, una familia de opioides sintéticos que representan un riesgo aún mayor que el fentanilo. «Los nitazenos son un grupo de opioides sintéticos, estructuralmente diferentes de los opioides clásicos como la morfina o el fentanilo. Se desarrollaron a mediados del siglo XX como posibles analgésicos, pero nunca llegaron a comercializarse: la diferencia entre una dosis psicoactiva y una dosis letal es tan pequeña que el riesgo supera cualquier beneficio terapéutico», explica. El divulgador menciona el caso de un joven de 21 años fallecido en Navarra en 2024 tras inhalar un nitazeno. Aunque en Cataluña aún no se han detectado de forma significativa, el autor advierte que su aparición es solo cuestión de tiempo, como ya ha ocurrido en países como Estonia, Irlanda y Reino Unido.
En «Per què el cos no vol aprimar-se», el colaborador de la RAED asegura que la dificultad para adelgazar no es se debe exclusivamente a una cuestión de carácter o de falta de voluntad o constancia, sino que es en gran medida una cuestión de biología. «Cada persona tiene un peso de referencia y el hipotálamo, una pequeña estructura cerebral, establece cuál es el rango de peso que considera normal para cada individuo. Este peso de referencia es el resultado de un ajuste biológico que integra la base genética, la programación prenatal e infantil, el aprendizaje fisiológico a lo largo de los años y la regulación bioquímica. Cuando intentamos alejarnos de ese peso, el cuerpo reacciona para evitar el cambio: defiende activamente su peso», explica.
Canela incide en los procesos biológicos relacionados con la alimentación y el peso en «Com el cos decideix quan parar de menjar», insistiendo en que el organismo no está diseñado para adelgazar, sino para evitar la desnutrición y mantener suficientes reservas energéticas. Ante ello, cabe explorar la sensación de saciedad. «Una vez escogidos los alimentos más adecuados, una buena estrategia para modular la ingesta es comer lentamente. Por ejemplo, tomar un alimento de alta palatabilidad, como una tortilla a la francesa, y alargar su ingesta aumentando la masticación puede reducir significativamente la cantidad de comida ingerida. Imaginemos dedicar diez minutos a la tortilla», afirma.
Finalmente, en «La incapacitat temporal a Catalunya», destaca que las horas de baja por trabajador han pasado de unas 3,8 mensuales en 2013 a cerca de 8 horas en 2025. Este incremento afecta especialmente a la competitividad industrial, representa un coste económico superior al 8% del PIB y hace al país menos atractivo para la inversión. Aunque la incidencia es similar al resto de España, duplica la media de la Unión Europea. Ante esta realidad, atribuida a una combinación de factores estructurales que en buena medida no dependen del trabajador, Canela apela a eliminar la burocracia innecesaria en la atención primaria, reforzar los recursos de salud mental pública y llevarlos a los ambulatorios, mejorar la coordinación entre médicos, mutuas y administración y reformar la gobernanza del sistema con mayor fluidez de información y criterios clínicos claros. «Las acciones propuestas no quieren restringir el acceso a la IT, sino eliminar las ineficiencias que perjudican a trabajadores, empresas y el sistema público», concluye.
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