
Dr. Francesc Torralba
Francesc Torralba, director de la Cátedra Ethos de Ética Aplicada de la Universidad Ramon Llull y de la Cátedra de Pensamiento Cristiano del Obispado de Urgell, miembro del Dicasterio de Cultura y Educación de la Santa Sede y académico de número de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), protagoniza la popular entrevista de la sección «La Contra» del diario «La Vanguardia» en su edición del pasado 24 de marzo con motivo de la publicación de la traducción española de «Anatomía de la esperanza» (Destino), obra ganadora del último Premio Josep Pla. El libro explora los mecanismos que sostienen el espíritu humano cuando todo parece perdido a través de la filosofía, la literatura y la experiencia humana y que ahonda en la materia de las dos anteriores publicaciones del académico, «La Paraula que em sosté» y «No hi ha paraules. Com assumir la mort d’un fill», donde comparte el duelo por la trágica muerte de su hijo Oriol, de 26 años, en un accidente en la montaña durante una travesía en la que él le acompañaba.
«Incluso para el creyente, en situaciones límite el concepto de Dios se tambalea. La esperanza es la lucha contra la contrariedad, un valor humano transversal y necesario para desarrollar cualquier proyecto en tu vida, porque no tienes garantías de que vaya a acabar bien. Entonces no te queda nada. Y si tampoco tienes un dios que te sostenga, viene el vacío», reflexiona el académico en conversación con la periodista Ima Sanchís. Torralba sostiene que el gran aprendizaje de la vida es aprender a perder, porque tarde o temprano se pierde la salud, la juventud, los seres queridos y, finalmente, la propia vida. Y, ante esta realidad insoslayable, defiende la humildad como virtud esencial.
De su aprendizaje vital e intelectual concluye que la esperanza no nace de discursos ni eslóganes, sino del testimonio compartido en comunidad. Destacando que esa esperanza no es expectativa ni autoengaño, sino una apuesta sin garantías: confiar en medio de la incertidumbre, reconociendo los propios límites. Torralba critica también lo que define como incontinencia verbal de la sociedad actual, que opina sobre el dolor ajeno sin haberlo vivido, y el cansancio existencial provocado por la falta de propósito. Ilustra la importancia de dar sentido a la vida con un caso real de un comité de ética: un viudo de 90 años dejó de comer en un geriátrico hasta que le dieron semillas para plantar; ese pequeño propósito le devolvió las ganas de vivir.
Por otra parte el pensador aborda la figura de Antoni Gaudí y la culminación de las obras de la basílica de la Sagrada Familia en sus últimos artículos en el diario «El Punt Avui». En «La torre de Jesucrist», explica el simbolismo de la verticalidad del templo, que ya es el más alto de la cristiandad. «La verticalidad es esencial en la Sagrada Familia y expresa simbólicamente dos movimientos en el ámbito simbólico: el descenso de Dios en la tierra, su descendimiento a nuestro nivel para mostrarnos quién es y, a su vez, la elevación del ser humano por encima de las preocupaciones mundanas. La torre tiene una función simbólica bastante análoga a la de la escalera ya la de la columna. Nos permite tomar distancia de la tierra baja, en palabras de Àngel Guimerà, y elevarnos a la tierra alta, la tierra de los pensamientos puros y de los valores nobles. El simbolismo de la torre, por su estatura y elevación, evoca un significado espiritual. Por su posición vertical, evoca su voluntad de unir el cielo con la tierra, lo trascendente con lo inmanente. El hecho de que contenga el campanario simboliza la llamada a la oración.
En «Gaudí i Eugeni d’Ors», por otra parte, rememora algunas de las reflexiones del autor de «Glossari» sobre el arquitecto de Reus. «Eugeni d’Ors sitúa a Antoni Gaudí en una posición visionaria, sugiriendo que sus ideas sobre la arquitectura son avanzadas a su tiempo. En lugar de ser un simple representante de las corrientes de su época, Xènius ve a Gaudí a alguien que anticipa una nueva manera de construir y concebir el espacio, donde la arquitectura es parte de un sistema simbólico más grande. Para Eugeni d’Ors, Antoni Gaudí crea una nueva arquitectura del futuro en la que el arte, la técnica y la espiritualidad están en perfecta armonía. Eugeni d’Ors destaca el carácter individualista y único de Antoni Gaudí, que no se somete a las tendencias o influencias predominantes de su época. En este sentido, el arquitecto catalán se muestra como un iconoclasta, alguien que, aunque conectado a su tradición y cultura local, va más allá de los límites impuestos por cualquier escuela artística», señala.
Docente y divulgador del humanismo cristiano en importantes medios de comunicación catalanes como Catalunya Ràdio y los diarios «La Vanguardia» y «El Punt Avui», el académico es autor de libros destacados como «El sentit de la vida» (2008), «No passeu de llarg» (2010), «El valor de tenir valors» (2012), «Un mar d’emocions» (2013), «Córrer per pensar i sentir» (2015), «Saber dir no» (2016) o «Món volàtil» (2018). Durante la pandemia, Torralba publicó los libros «Humildad», «Paraules de consol. En la mort d’un ésser estimat», «Formar personas. La teología de la educación de Edith Stein», «Vivir en lo esencial. Ideas y preguntas después de la pandemia», «L’ètica algorítmica», que fue galardonada con el Premio Bones Lletres de Ensayo Humanístico que otorgan la Real Academia de Buenas Letras y la editorial Edicions62; «La façana de la Glòria de la Sagrada Família. Fonts espirituals i teològiques de l’escatologia d’Antoni Gaudí», fruto de su cuarta tesis doctoral; «Cuando todo se desmorona. Meditar con Kierkegaard» (2023), «No hi ha paraules. Com assumir la mort d’un fill» (2024) y «Benaurances per a agnòstics» (2024). Fue reconocido con el Premio Ratzinger 2023, otorgado por la Fundación Vaticana Joseph Ratzinger-Benedicto XVI.