
Dr. Aquilino J. García Perea, durante su intervención en el X Encuentro Académico Internacional de la RAED en el Rin, Alemania
Aquilino García Perea, académico correspondiente de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), reflexionó sobre los fármacos emergentes que están cambiando el abordaje clínico del sobrepeso y la obesidad en la ponencia «Nuevos fármacos en control y reducción de peso», que presentó durante el X Encuentro Académico Internacional que la Real Corporación celebró entre los pasados 15 y 20 de marzo en diversas ciudades alemanas bajo el título genérico «El Rin como corriente del conocimiento: diálogos transfronterizos». Para el experto, estos nuevos medicamentos actúan imitando hormonas intestinales que regulan el apetito y la digestión y funcionan en la reducción y el control del peso, aunque no son soluciones mágicas.
El académico explicó cómo estos fármacos generan sensación de saciedad, retrasan el vaciamiento gástrico y, en algunos casos, mejoran el control glucémico. Los resultados, señaló, son significativos: la semaglutida (Ozempic, Wegovy y la versión oral Rybelsus) logra una pérdida media del 10-15% del peso corporal. La tirzepatida (Mounjaro), de acción dual, alcanza hasta el 20% de reducción. Entre los fármacos más prometedores en investigación destacan la retatrutida, con triple mecanismo de acción, que supera el 24% de pérdida de peso, y la orforgliprona, una opción oral que ronda el 15%. Sin embargo, los efectos secundarios son frecuentes y se presentan en forma de náuseas, vómitos, diarrea y estreñimiento en su forma leve, aunque también se reportan complicaciones más graves como pancreatitis, gastroparesia, problemas tiroideos o biliares en casos menos comunes. Además, ya se habla del «rostro de Ozempic» por la pérdida de grasa facial.
La clave para el control del peso, señaló García Parea, está en el estilo de vida. El uso de cualquiera de estos fármacos debe ir acompañado de cambios profundos en la alimentación y los hábitos, priorizando la ingesta de proteínas de calidad como huevos, pescado, aves y legumbres para preservar la masa muscular. Además de la fibra, las frutas, las verduras y las grasas saludables, como son el aceite de oliva, el aguacate y los frutos secos. También destacó el consumo de hidratos de carbono de absorción lenta y de alimentos fermentados para cuidar la microbiota, así como una hidratación abundante y evitar comidas copiosas, fritos, azúcares y alcohol. A ello, el académico sumó el entrenamiento de fuerza adaptado a la edad y las características físicas al menos dos sesiones semanales para evitar la pérdida excesiva de músculo y un descanso de calidad.
Sobre quién puede someterse a un tratamiento con estos nuevos fármacos, el experto explicó que están dirigidos principalmente a personas con obesidad o sobrepeso asociado a patologías como diabetes tipo 2 o alto riesgo cardiovascular, siempre bajo prescripción médica, destacando que en ningún caso son un recurso estético. García Perea recordó, además, que al suspender el tratamiento se recupera alrededor del 60% del peso perdido si no se han consolidado hábitos sólidos. Por eso, el periodo de medicación debe aprovecharse como una tregua metabólica para construir una nueva relación con la comida y el ejercicio.
Reconocido divulgador en los ámbitos de la farmacología y la nutrición, García Perea es académico de honor de la Academia Española de Nutrición, académico correspondiente de la Real Academia de Farmacia de Cataluña, vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Nutrición y del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, socio de honor de la Sociedad Española de Microbiota Probióticos y Prebióticos y miembro del Consejo Consultivo de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Fue, asimismo, director de la revista especializada «Panorama actual del medicamento».