Frigdiano Álvaro Durántez, director de la Cátedra de Estudios Iberoamericanos y de la Iberofonía de la Fundación Universitaria Iberoamericana y colaborador de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), fue uno de los grandes protagonistas de la primera edición de la Escuela de Verano de la Fundación Atenea, celebrada entre los pasados 26 y 29 de junio en el municipio cántabro de Comillas. La cita congregó a reconocidos juristas, economistas, académicos, intelectuales y analistas bajo el lema «Recomponer la democracia y recuperar la confianza en España». En las sesiones también participó Teresa Freixes, catedrática Jean Monnet ad personam, presidenta de la organización internacional Citizens pro Europe, vicepresidenta de la plataforma ciudadana Sociedad Civil Catalana y académica de número y vicepresidenta de la Junta de Gobierno de la RAED, que ofreció la conferencia de clausura. Se les sumaron ponentes de la talla de Francesc de CarrerasJon JuaristiFernando Savater, Míriam Tey, Félix Ovejero, José Ramón Bauzá o Iván Espinosa de los Monteros, entre otros.

Frigdiano Álvaro Durántez

Sr. Frigdiano Álvaro Durántez

Durántez presentó el trabajo «La Iberofonía, eje para la política exterior de España: el espacio panibérico», en el que presentó el contexto de la Iberofonía como gran ámbito lingüístico y cultural mundial y la labor que realiza la Cátedra de Estudios Iberoamericanos y de la Iberofonía en su conocimiento y promoción. Se trata, explicó, de un gran ámbito integrado por 30 países de lenguas española y portuguesa que reúne a 900 millones de personas distribuidas en América, Europa, África y Asia, configurándose como uno de los mayores espacios lingüísticos y culturales del planeta. Durántez explicó que este espacio se sustenta en el español y el portugués, dos lenguas con una sólida base histórica y lingüística común y que presentan el mayor grado de intercomprensión entre los principales idiomas internacionales. Su combinación conforma el primer bloque geolingüístico del mundo, considerando tanto el número de hablantes nativos como su oficialidad en el sistema internacional. Más allá de la cifra de hablantes, su relevancia radica en la presencia oficial de ambos idiomas en una treintena de países y en los principales organismos multilaterales.

Desde esta perspectiva, el experto destacó que la Iberofonía amplía el concepto tradicional de Iberoamérica al incorporar plenamente a los países iberófonos de África y Asia, fortaleciendo un espacio de cooperación con capacidad para impulsar iniciativas conjuntas en educación superior, ciencia, cultura, economía, diplomacia y desarrollo. Asimismo, reflexionó sobre la expresión «comunidad histórica» recogida en el artículo 56.1 de la Constitución española, que atribuye al rey la más alta representación del Estado en las relaciones internacionales con las naciones de dicha comunidad. Desde ahí, repasó la evolución histórica del concepto, desde la creación de la Comunidad Iberoamericana hasta la consolidación de la Iberofonía como una realidad de alcance intercontinental. En este marco, señaló que el espacio panibérico representa un marco idóneo para reforzar la cooperación entre los estados de lenguas española y portuguesa, permitiendo una articulación más amplia de sus capacidades políticas, económicas, científicas y culturales en un escenario internacional marcado por la creciente interdependencia.

Por otra parte, el colaborador de la Real Academia expuso también en Radio Intereconomía el concepto de Iberofonía. «Lo que podemos figuradamente llamar el mundo ibérico, el espacio panibérico o de la Iberofonía, en una expresión más académica, es ese espacio multinacional compuesto por los países de lengua española y portuguesa de todos los continentes, sin excepciones geográficas. Estamos hablando de treinta países en todos los continentes y regiones del mundo, actualmente 900 millones de personas, lo que implica una décima parte de la población mundial, una quinta parte de la superficie emergida del planeta, el primer bloque geolingüístico del mundo. ¿Por qué integramos o sumamos las lenguas española y portuguesa? Porque son precisamente las dos únicas grandes lenguas internacionales, mayores en términos cuantitativos, cada una hablada por más de 100 millones de personas en varios continentes y en varios países, que al mismo tiempo y en términos generales son mutuamente inteligibles. Esta intercomprensión natural entre dos grandes lenguas de este tipo no se da en ningún otro caso», señaló en conversación con el periodista Rafael Jiménez.