La Fundación Española de la Nutrición, presidida por Gregorio Varela, académico de número de la Real Academia Europea de Doctores-Barcelona 1914 (RAED), celebró el pasado 13 de febrero en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación el Día Nacional del Desayuno, que pretende incidir sobre la importancia de esta comida para afrontar el día y mantener una dieta equilibrada. La jornada estuvo acompañada de un acto público que se realizó en la sede ministerial en el que José Miguel Herrero, director general de Industria Alimentaria, el chef Joaquín Felipe y el propio Varela alertaron de los déficits que sufre la población española con esta saludable rutina.

En la jornada se presentó una encuesta elaborada a lo largo de 2019 por la propia Fundación Española de la Nutrición que indica que un 55,3% de la población española le dedica menos de diez minutos al desayuno. Además, aunque el 86,7% de los encuestados declara que se trata de una comida que suele realizar en casa, tan solo el 29% lo hace sentados y en compañía. Aunque el 90,6% de los encuestados afirma desayunar todos los días, tan solo el 13,5% de estos declara que su comida matinal incluye una bebida (fundamentalmente lácteos o bebida combinada con ellos), alimentos del grupo de los cereales y derivados y fruta, como marcan las recomendaciones de los expertos en nutrición.

Adicionalmente, el 29% de los encuestados que desayunan afirma incorporar también otros alimentos como aceite de oliva, tomate, jamón serrano o pavo. Por otra parte, el 9,4% de los encuestados afirma que no desayuna nunca, cifra que se eleva hasta el 20,6% entre los 18 y los 30 años. Y cuando se les pregunta por los motivos para no desayunar, el 44,2% explica que es por falta de apetito cuando se levanta, un 26,4% alega la falta de tiempo, y un 4% afirma que prefiere comer más cantidad en la comida o en la cena.

Ante esta última premisa, desde la Fundación Española de la Nutrición afirman que cuando realizamos un desayuno incompleto o lo omitimos, llegamos a la siguiente ingesta con más apetito y, por tanto, se corre el riesgo de ingerir más calorías de las necesarias y desembocar en una dieta hiperenergética y peor densidad nutricional. «Los nuevos estilos de vida, fundamentalmente en las grandes ciudades, han hecho sacrificar en muchas ocasiones una de las comidas más importantes del día, realizando desayunos cada vez más ligeros, poco variados, escasamente compartidos, incompletos y en ocasiones, llegamos a omitirlos», señaló Varela.

Para el académico, el desayuno saludable es aquel que es variado, completo, equilibrado, social, satisfactorio y, en todo lo posible, atendiendo a criterios de sostenibilidad alimentaria. «No podemos decir que exista un desayuno ideal, sino que hay multitud de combinaciones que tienen que adecuarse a las necesidades y circunstancias de cada persona y su entorno. Es recomendable que se varíen tanto los alimentos como la presentación, igual que hacemos con la comida o con la cena. De esta forma, romperemos con la monotonía y disfrutaremos más de nuestros desayunos», explicó.

Por otra parte, según el Estudio Nutricional en Población Infantil Española, un proyecto promovido por la Fundación Iberoamericana de Nutrición y la Fundación Española de la Nutrición que analiza los patrones de alimentación, hábitos de actividad física y sedentarismo, así como determinantes socioeconómicos en la población infantil española de 1 a 9 años, la media de ingesta calórica de los niños es de 267 kcal (18% de para niños de 1 a 6 años y 14% para niños de 6 a 9 años), lo que supone una contribución menor a las recomendaciones, que establecen que la aportación calórica del desayuno debe suponer entre un 20 y un 25% del total de energía del día.

 

Hábitos en el desayuno en España