
Dr. Rafael Urrialde
Rafael Urrialde, profesor del Departamento de Genética, Fisiología y Microbiología de la Universidad Complutense de Madrid y del Departamento de Ciencias Farmacéuticas y de la Salud de la Universidad CEU-San Pablo, presidente de la Comisión Científica de la Sociedad Española de Medicina del Deporte, secretario de la Fundación Española de Nutrición, académico de honor de la Academia Española de Nutrición y Ciencias de la Alimentación y académico de número y vicepresidente de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), incide en la información aún parcial que ofrece el etiquetado de alimentos, pese a la regulación a que están sometidos los productores, en el artículo «¿Cuánto jamón hay en una pizza de jamón? Todo lo que el etiquetado no siempre nos cuenta», publicado en el portal especializado Welife el pasado 31 de marzo.
En conversación con la periodista Verónica Fernández, el experto asegura que comprar en el supermercado se ha convertido en muchos casos en un auténtico rompecabezas para el consumidor que requiere información rigurosa y precisa, ya que a pesar de que el etiquetado nutricional es obligatorio en la Unión Europea desde 2011 todavía existen numerosas lagunas y estrategias que dificultan a los consumidores conocer con exactitud qué están comprando y comiendo. Una de sus principales críticas se centra en los azúcares añadidos. Mientras que en países como Estados Unidos, México, Canadá o Ecuador ya es obligatorio desglosarlos, en Europa solo se indica el total de azúcares, sin distinguir los que se añaden de forma industrial. Esto impide al consumidor diferenciar claramente entre azúcares naturales y aquellos incorporados por el fabricante.
En la lista de ingredientes también hay confusión, según Urrialde. Los aditivos suelen aparecer con sus códigos comunitarios (como el E-100, que corresponde a la curcumina, un colorante natural extraído de la cúrcuma), lo que los hace parecer más químicos y difíciles de entender. Lo mismo ocurre con los fermentos y probióticos, ya que la normativa no exige especificar las especies exactas de bacterias o levaduras ni las unidades formadoras de colonias, datos clave para evaluar su verdadero efecto sobre la microbiota intestinal. Otros ejemplos recurrentes son los de las pizzas o las cremas de chocolate. Aunque los productores están obligados a indicar el porcentaje de ingredientes destacados, muchos lo omiten o lo aplican de forma poco transparente. Así, dos pizzas aparentemente similares pueden contener cantidades muy diferentes de un mismo ingrediente, siendo ambas, por ejemplo, pizzas de jamón. En el caso de galletas o productos de bollería se suelen desglosan subingredientes sin cuantificar cuánto azúcar aportan al producto final.
Urrialde también critica la legibilidad de las etiquetas. La tipografía suele ser demasiado pequeña, especialmente en envases reducidos, y los códigos QR no sustituyen la información impresa para todos los consumidores, incluyendo personas con dificultades visuales. El marketing, para el vicepresidente de la RAED, agrava el problema, ya que, por ejemplo, bebidas energéticas cargadas de azúcar y cafeína se publicitan destacando las vitaminas que ayudan a reducir el cansancio. El experto considera que la información actual, basada en siete parámetros básicos (energía, grasas, saturadas, hidratos de carbono, azúcares, proteínas y sal), no permite conocer con precisión la calidad nutricional del alimento en la mayoría de los casos y solo los productos de alimentación infantil cuentan con requisitos más estrictos y detallados. Como solución, propone incorporar a corto plazo los azúcares añadidos y avanzar a medio plazo hacia una composición nutricional más completa.
Por otra parte, Urrialde comparte con la comunidad académica la reciente resolución de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición que concede el Premio Estrategia NAOS por su labor en información, comunicación y divulgación científica a la plataforma Kómoda News, de cuyo del Comité Editorial forma parte. Este portal especializado ya fue merecedor del Premio a la Excelencia en Relaciones Públicas en la categoría «Lucha contra las ‘Fake News'» que otorga la Asociación Internacional de Relaciones Públicas.
Reconocido experto en la regulación alimentaria, Urrialde es autor y coautor de publicaciones científicas relacionadas con la educación nutricional. Fue jefe de Salud y Seguridad Alimentaria en Puleva Food, director del Área de Sanidad y Alimentación en la Unión de Consumidores de España, coordinador técnico de la revista «Ciudadano», director de Salud y Nutrición de Coca-Cola Iberia, técnico de análisis del Instituto del Frío del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y colaborador de la Cátedra de Fisiología Vegetal de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid.