José Luis González de Rivera, doctor en Medicina y catedrático de Psiquiatría y Psicología Médica, ingresó como académico de número de la Real Academia Europea de Doctores (RAED) en el marco de una solemne ceremonia que se celebró el pasado 9 de septiembre en la sede madrileña de la Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País. El recipiendario leyó el discurso de ingreso «Autogénesis. De técnica antiestrés a arte de vivir», en el que presentó su método de autogénesis, que a partir de su propia experiencia personal se convierte en una sencilla y práctica técnica de relajación que se adentra en los procesos mentales profundos. Le respondió en nombre de la Real Corporación el académico de honor Francisco González de Posada. La sesión pudo seguirse por streaming a través del canal de YouTube de la RAED, donde puede visualizarse.

José Luis González de Rivera

Dr. José Luis González de Rivera

El nuevo académico inició su intervención explicando cómo a partir del entrenamiento autógeno del psiquiatra y neurólogo alemán Johannes Heinrich Schultz sintió por primera vez en su vida el sentimiento de calma. Una técnica que no consiste en reprimir impulsos ni en concentrarse para lograr un resultado. La concentración activa, ligada al logro, estimula el sistema simpático y puede disparar cortisol, explicó. La concentración pasiva hace lo contrario: fija la atención en algo sin intención ni deseo, aceptando de antemano cualquier resultado. «Es la actitud de quien contempla las olas sin querer cambiar el mar. Junto a ella opera la aceptación pasiva: reconocer que lo que pasa es lo que pasa, sin seguir los pensamientos ni rechazarlos. No es resignación. Es receptividad», afirmó.

De esas dos técnicas nacen tres métodos sucesivos que el recipiendario ha desarrollado, tal y como explicó en su intervención: la meditación somatosensorial concentra la atención en sensaciones corporales -peso, calor, latido, respiración- con mínima interferencia, la meditación sentimental observa cómo las emociones se transforman en sentimientos y éstos en opiniones y el análisis autógeno, o meditación en el mundo interno, deja fluir las dinámicas mentales automáticas con la máxima aceptación. Cada nivel exige maestría en el anterior, explicó González de Rivera.

Los efectos, sostuvo, son principalmente dos y de distinto orden. El primero es la respuesta de relajación, reverso de la lucha-huida descrita por el fisiólogo estadounidense Walter Bradford Cannon: baja el tono muscular, se regulariza el corazón, descienden adrenalina y cortisol, se amplían las ondas alfa. Practicada con regularidad, entrena los circuitos de la calma que nacen en el hipotálamo anterior y mejora lo que llama sintonía neurovegetativa: la cooperación entre simpático y parasimpático. El organismo deja de quedarse ‘encendido’ cuando el peligro ya no existe. Mejora la resistencia a enfermedades ligadas al estrés y la personalidad se vuelve más equilibrada y empática. El segundo efecto es la ampliación de la consciencia: un acceso más completo a los propios contenidos y procesos. Distintos estados mentales, que en la vida cotidiana se suceden y se contradicen, pueden fundirse en una consciencia más unificada. Afloran recuerdos, intuiciones y soluciones. También, advierte, pueden revivirse traumas no procesados. El estado autógeno, por su calma, facilita desactivar su carga emocional e integrarlos. Ahí reside, según el autor, la máxima eficacia terapéutica del análisis autógeno.

El método presenta coincidencias con otros métodos orientales, pero González de Rivera no las mitifica: ambos enfoques se apoyan en una misma capacidad humana, la atención mantenida. Lo que empezó como técnica clínica contra el estrés se convierte, en su formulación, en lo que en la Grecia clásica se consideraba un arte de vivir, sostuvo. Mantener la calma sirve para prevenir y tratar dolencias y, sobre todo, incidió en su intervención, para habitar una vida que se nos ha dado como proyecto y como tarea. Requiere esfuerzo, concluyó, aunque preguntó al auditorio si merece o no la pena esforzarse para ser dueño de uno mismo y de la propia felicidad.

González de Rivera ha sido jefe del Servicio de Psiquiatría de la Fundación Jiménez Diaz y docente en la Universidad McGill y la Universidad McMaster, ambas en Canadá, además de en la Universidad de La Laguna y en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha dirigido 30 tesis doctorales, es coordinador de seis tratados y autor de 18 monografías de referencia, entre ellas «Manual de psiquiatría», «Medicina psicosomática», «Síndromes de estrés», «El maltrato psicológico», «Crisis emocionales» y «El amor según los médicos». Ha descrito las psicosis creativas, nueva entidad nosológica, y ha desarrollado el Método PSI-Psicoterapia Secuencial Integradora. Su libro «Autogenics 3.0», traducido a diversos idiomas, recoge los últimos avances en entrenamiento autógeno y meditación terapéutica.

Es académico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Canarias y miembro de honor de la Asociación Argentina de Psiquiatras, de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática, de la Sociedad Británica de Autogénesis, de la Asociación Interdisciplinar de Investigación y Didáctica sobre Autogénesis de Italia, de la Sociedad Italiana de Terapia Autogenésica y de la Sociedad Francesa de Relajación Psicoterapéutica. Ha recibido diversos premios y distinciones, entre ellos la Medalla de Plata de la Real Academia Nacional de Medicina de España, el Premio Especial de la Academia de Psicosomática de Estados Unidos, el Premio Vallejo-Nágera del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid, el Premio a la Mejor Ponencia en el IV Congreso Virtual de Psiquiatría o la Medalla de Oro del Foro Europa 2000, entre otros reconocimientos nacionales e internacionales. Ha sido presidente de la Asociación Española de Psicoterapia y de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática, además de miembro de la Junta de Gobierno de la Sociedad Española de Psiquiatría, vocal de la Federación Europea de Psicoterapia y miembro del Consejo Asesor de la Sociedad Internacional de Psiconeuroendocrinología.

Discurso de ingreso: Autogénesis. De técnica antiestrés a arte de vivir»