
Dr. Joaquín Callabed
Joaquín Callabed, presidente del Club de Pediatría Social, académico correspondiente de la Real Academia de Medicina de Cataluña y de la Real Academia de Farmacia de Cataluña y académico de número y vicepresidente de la Sección de Ciencias de la Salud de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), comparte con la comunidad académica una nueva serie de artículos en los que aborda de forma sucinta y con ánimo divulgador la figura y legado de diversos autores de la Antigüedad clásica. Se trata, en concreto, de «El legado neoplatonista de Plotino», «Las enseñanzas de Cicerón», «Jenofonte, un filósofo aventurero de película», «La influencia de Plutarco» y «Tucídides, padre de la historiografía científica«, publicados entre los pasados 27 de noviembre y 10 de diciembre en la sección «Lectores expertos» de la edición digital del diario «La Vanguardia», de cuya comunidad de lectores forma parte activa.
En «El legado neoplatonista de Plotino», el experto se detiene en la vida y la obra del reconocido filósofo helenístico, autor de «Las Enéadas», a quien se considera fundador del neoplatonismo. «La obra de Plotino es en esencia un original comentario de las obras de Platón junto a otras escuelas filosóficas, de una forma mucho más estructurada de como lo hizo Filón de Alejandría. Nació en Egipto (alrededor del año 205 d.C. en Licópolis) y se educó en Alejandría, siendo alumno de Amonio Saccas, autor conocido por haber intentado armonizar las enseñanzas de Aristóteles y Platón. Finalmente, se estableció en Roma. Su obra tuvo una importante influencia histórica en diversos autores y religiones y en la Academia Florentina de Marsilio Ficino. Su vida y filosofía han dejado una huella profunda en la historia del pensamiento occidental», explica.
Por su parte, en «Las enseñanzas de Cicerón», el presidente del Club de Pediatría Social se centra en el político, orador, escritor y filósofo, moralista y divulgador romano de la cultura griega reconocido universalmente. «Reconocido como uno de los autores más importantes de la historia romana, Cicerón es responsable de la introducción de las más célebres escuelas filosóficas helenas en la intelectualidad republicana, así como de la creación de un vocabulario filosófico en latín. Se le recuerda por sus escritos de carácter humanista, filosófico y político. Sus cartas, la mayoría enviadas a Ático, alcanzaron un enorme reconocimiento en la literatura europea por la introducción de un depurado estilo epistolar», detalla.
En «Jenofonte, un filósofo aventurero de película», Callabed introduce la figura de un destacado discípulo de Sócrates que participó en la expedición de los diez mil mercenarios de Ciro el Joven en Persia. «Jenofonte (c. 430, Atenas-355 a.C., Corinto) nació en el seno de una familia acomodada. Fue un destacado historiador, militar y filósofo de la antigua Grecia, conocido por sus crónicas detalladas de su tiempo y sus obras sobre la economía doméstica, la caballería, la política y la filosofía socrática. Es una de las fuentes importantes de información sobre Sócrates, que fue su maestro. De entre sus obras destaca la continuación de la inacabada por Tucídides, las ‘Helénicas’. Participó en la expedición de Ciro el Joven contra Artajerjes II, y en la retirada de los diez mil griegos que nos relata en la ‘Anábasis’«, señala.
El académico dedica «La influencia de Plutarco» a reseñar el papel que ha tenido en la historia del pensamiento universal la obra del reconocido historiador y erudito conocido por sus «Vidas paralelas», cuya filosofía se centra en la moral, la virtud, la educación, la ética y la felicidad individual. «Plutarco fue un filósofo de orientación platónica. Combatió tanto el estoicismo como el epicureísmo. Es importante por la información doxográfica que aporta su obra, es decir recopilación de opiniones o pensamientos de filósofos y científicos del pasado, que aporta en algunas de sus obras. No presta atención a las gestas más importantes realizadas por cada personaje sino que se ocupa preferentemente de los detalles y de las anécdotas que mejor muestren su carácter», afirma.
Finalmente, en «Tucídides, padre de la historiografía científica», el experto se focaliza en el popular historiador y militar ateniense autor de la «Historia de la guerra del Peloponeso». «En su obra, escrita con gran rigor, descarta todo elemento anecdótico, literario o fantástico, y la intervención divina lo máximo posible, aunque la tenga en cuenta en las motivaciones de los hombres. Analiza las causas recientes y lejanas de los hechos y busca las motivaciones objetivas de Atenas o Esparta o las personales de los protagonistas. Su estilo denso y conciso, que luego fue imitado por historiadores romanos como Salustio y Tácito. Tucídides estaba especialmente interesado en la relación entre la inteligencia y el juicio humanos, la fortuna y la necesidad, y la idea de que la historia es demasiado irracional e incalculable para predecirla», concluye.