Daniel Berzosa, profesor de Derecho Constitucional y Derechos Fundamentales de Cunef Universidad, del Instituto de Estudios Bursátiles y del Instituto de Empresa-Law & Business School, miembro de la Academia Global y del Consejo Científico del colectivo internacional Citizens pro Europe y académico de número y miembro de la Junta de Gobierno de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), reflexiona sobre el papel del poder judicial en el Estado de derecho en el artículo «El juez y el alma del derecho», publicado el pasado 30 de junio en la destacada sección «La tercera» del diario «ABC». Asimismo, el experto jurista ha participado en los Cursos de Verano que la Universidad Complutense de Madrid celebró entre los pasados 15 y 17 de julio en San Lorenzo de El Escorial bajo el título «La Constitución de 1978, ¿en cuidados intensivos o ya en paliativos?». En la cita participaron otros destacados representantes del ámbito judicial, académico, político y periodístico. Dirigido por Manuel Almenar, magistrado de la Sala Primera del Tribunal Supremo, el encuentro contó con el patrocinio de la Fundación para la Magistratura y de Telefónica.

Para el académico, existe en torno al papel del juez una discordia que surge de dos tradiciones contrapuestas: la estadounidense, que marcada por el realismo antropológico de sus padres fundadores apuesta por un juez fuerte como guardián de la Constitución frente a posibles tiranías legislativas de las mayorías parlamentarias, y la francesa revolucionaria, que desconfiando de los jueces por su asociación con el Antiguo Régimen redujo al magistrado a una mera «boca de la ley», según palabras de Montesquieu, un autómata que aplica mecánicamente la voluntad general sin margen interpretativo. Ante esta disyuntiva, Berzosa defiende un equilibrio liberal inspirado en Benjamin Constant, quien advirtió que el legalismo rígido podía derivar en un nuevo despotismo. Las leyes, por su naturaleza abstracta y general, no pueden abarcar toda la complejidad de la realidad humana, por lo que un margen prudente de interpretación judicial resulta esencial para garantizar la equidad y proteger las libertades individuales frente a abusos del poder ejecutivo o legislativo.

Daniel Berzosa

Dr. Daniel Berzosa

Esta visión, explica el experto, conecta con el escepticismo humanista de Michel de Montaigne, crítico de la hiperregulación, y se actualiza con pensadores como John Rawls, quien ve en los jueces un ejemplo paradigmático de razón pública basada en valores constitucionales compartidos, y Ronald Dworkin, con su metáfora del juez Hércules, que concibe el derecho como un sistema coherente de reglas y principios morales superiores. Berzosa concluye que, en tiempos de populismo y polarización, el magistrado independiente, alejado tanto del automatismo jacobino como del activismo político partidista, no es una anomalía democrática, sino la última línea de defensa del Estado de derecho y de la civilización occidental. Reivindicar su rol y sus legítimos márgenes de interpretación equivale a preservar la libertad individual frente a la tiranía solapada de mayorías circunstanciales.

Berzosa es miembro de la Sociedad de Diplomacia y Ciencias Políticas de Estados Unidos, coordinador del Observatorio Internacional de la Regulación de las Entidades del Sector Público de la Universidad de Santiago de Compostela, miembro de los comités organizadores de los congresos del World Law Congress de Cartagena de Indias 2021 y Madrid 2019 y autor de libros y artículos científicos publicados en revistas de prestigio. Es asimismo un reconocido divulgador de temas legales y ciencias políticas en los principales medios de comunicación españoles.

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