Una delegación de la Real Academia Europea de Doctores (RAED) tuvo el privilegio de asistir el pasado 31 de diciembre a uno de los legendarios conciertos de Año Nuevo que la Filarmónica de Viena celebra en la Sala Dorada del Musikverein de la capital austríaca. Asistieron a la selecta cita, organizada por la Real Corporación, los académicos de número Montserrat Casanovas, Paula Plaza, Albert Bosch, José María Simón Castellví, Fernando Pedro Méndez y Josep Maria Bové, a quienes se sumó el académico correspondiente electo Víctor Canivell. Estuvieron acompañados de sus familiares más cercanos.

Durante cuatro días, del 28 de diciembre al 1 de enero, los participantes en esta cita única pudieron sumarse a las visitas guiadas privadas a los lugares más emblemáticos de Viena, como la Ópera del Estado, el Palacio Schönbrunn, las Casas de Hundertwasser y el Museo Belvedere, incluidas en los recorridos por la Viena imperial y Viena modernista, además de poder realizar una ruta por el río Danubio y la subida a la montaña del Kahlenberg, con almuerzo en un restaurante emblemático. Los miembros de la comitiva pudieron también en la visita a pie «Viena, emperadores músicos» y realizar una exclusiva visita a la Catedral de San Esteban y la Biblioteca Nacional. Asimismo, pudieron disfrutar de los populares mercadillos navideños que aún permanecían abiertos y de almuerzos y cenas en restaurantes seleccionados, incluida la cena de gala de Nochevieja, que culminó una jornada única.

Considerado el concierto de música clásica más popular del mundo, el concierto de Año Nuevo de Viena fue dirigido en esta edición por el canadiense Yannick Nézet-Séguin, quien incluyó en el programa dos obras compuestas por mujeres: El «Vals del arcoíris» de Florence Price y las «Canciones de sirenas» de Josephine Weinlich. No fueron las únicas obras inéditas en escucharse en el icónico auditorio, donde la orquesta también interpretó otras tres piezas que nunca habían sonado en esta cita. Tras el clásico bis de «El Danubio azul», Nézet-Séguin bajó del podio para dirigir la esperada «Marcha Radetzky» que cierra el concierto entre el público.