
Dr. Alfredo Rocafort
Alfredo Rocafort, catedrático de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Barcelona, miembro de la Junta de Gobierno de la Fundación Independiente, académico de número de la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras y de la Academia de Ciencias Veterinarias de Cataluña, académico de honor de la Academia de Ciencias, Ingenierías y Humanidades de Lanzarote y académico de número y presidente de la Junta de Gobierno de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), presentó la ponencia «Emergencias y eclosión del poder mundial», que se incluirá entre los trabajos presentados en el X Encuentro Académico Internacional que la Real Corporación celebró entre los pasados 15 y 20 de marzo en diversas ciudades alemanas bajo el título genérico «El Rin como corriente del conocimiento: diálogos transfronterizos». En este estudio, el presidente de la RAED sintetiza su última obra sobre la geopolítica que se abre paso en este siglo XXI y defiende la premisa de que Europa no es una geografía, sino una conciencia, apelando a la construcción de un futuro fundamentado en los valores democráticos que han configurado el continente, demostrando que la inteligencia y la ética pueden superar la fuerza del actual orden internacional.
«Frente a la hegemonía unipolar y al multilateralismo liberal que estructuraron la etapa posterior a la Guerra Fría, emerge un escenario caracterizado por una multipolaridad asimétrica, la proliferación de actores no estatales con capacidad de influencia, el creciente protagonismo de la tecnología y una disputa cada vez más intensa por la legitimidad política, normativa y cultural. Es el momento de examinar conceptos clave como soberanía, seguridad e interdependencia en un entorno de vulnerabilidad compartida, así como la fragilidad de las democracias liberales, el auge de autoritarismos adaptativos y la consolidación del Sur Global como actor con agencia propia en la configuración del sistema internacional. Asimismo, se impone una reflexión epistemológica y ética sobre el ejercicio del poder en un mundo interdependiente y complejo, subrayando la necesidad de una gobernanza responsable, plural y orientada al bien común como condición para afrontar los retos globales contemporáneos», introduce el ponente su exposición.
Para Rocafort, esta transformación del poder global que va más allá del simple relevo de potencias: se trata de un cambio cualitativo en su propia naturaleza. El modelo liberal sustentado en la hegemonía estadounidense y el multilateralismo institucional muestra claros signos de agotamiento. Las intervenciones militares fallidas, la crisis financiera de 2008, la polarización interna y un liderazgo cada vez más errático y transaccional han erosionado la autoridad moral y la capacidad de consenso de Washington. En paralelo, el ascenso de China propone un modelo alternativo basado en el control político centralizado, el desarrollo económico acelerado y una interpretación estricta de la no injerencia, ejemplificado en iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda, considera.
En su argumentación, el presidente de la RAED incide en un nuevo panorama no bipolar, sino un sistema de multipolaridad asimétrica y fragmentada, donde proliferan actores no estatales, corporaciones tecnológicas y potencias regionales que negocian alianzas pragmáticas según sus intereses. Las instituciones internacionales nacidas tras 1945, afirmó, sufren parálisis, déficit de representatividad y pérdida de legitimidad, mientras el conflicto adopta formas híbridas: sanciones, ciberataques, guerras comerciales y batallas por el control del relato. Las emergencias globales actúan como aceleradores históricos. Pandemias, colapsos climáticos y disrupciones tecnológicas revelan la insuficiencia de la soberanía tradicional entendida como control territorial absoluto y obligan a redefinirla como capacidad de resiliencia, anticipación y cooperación en redes de interdependencia. La seguridad, a su vez, se amplía más allá de lo militar para abarcar dimensiones sanitarias, alimentarias, digitales y climáticas, con el individuo y las comunidades en el centro.
El experto concluye su análisis destacado dos elementos que emergen como nuevos vectores decisivos del poder: la tecnología y el poder narrativo. En un entorno saturado de información, afirmó, quien controla los flujos de datos y construye los relatos dominantes puede condicionar percepciones, movilizar emociones y legitimar acciones sin necesidad de recurrir exclusivamente a la fuerza. De la misma forma destaca la vulnerabilidad de las democracias liberales, afectadas por desafección ciudadana, lentitud decisoria y desinformación, frente al auge de autoritarismos adaptativos que combinan vigilancia digital, propaganda emocional y promesas de orden y eficiencia. En cuanto al Sur Global, añade, consolida una agencia propia, reclamando mayor peso en las instituciones, justicia histórica y acceso equitativo a tecnologías y recursos. Rocafort finaliza con una reflexión epistemológica y ética: los viejos conceptos del siglo XX resultan insuficientes para explicar una realidad compleja, interdependiente e incierta. Urge, por lo tanto, una ética de la responsabilidad basada en comprender antes que dominar, cooperar sin uniformar, anticipar riesgos, pensar a largo plazo y restaurar la confianza. Sólo una gobernanza plural, legítima y orientada al bien común podrá afrontar los desafíos de un mundo donde el poder se multiplica, se dispersa y se disputa en planos simultáneamente materiales, digitales y simbólicos, afirma.