Francis Mojica

Dr. Francis Mojica. Por Manuel Castells, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

Francis Mojica, catedrático de Microbiología de la Universidad de Alicante, miembro de la Real Academia Valenciana de Medicina y académico de honor electo de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), recibió el pasado 3 de julio la Medalla de Honor de la Red Vives, que agrupa a una veintena de universidades de territorios con lengua y cultura catalanas, en reconocimiento a sus aportaciones en el descubrimiento y desarrollo del sistema CRISPR (Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats), una de las herramientas de edición genética más importantes del siglo XXI. La ceremonia de entrega se realizó en el anfiteatro de la Universidad de Perpiñán Vía Domitia bajo la presidencia de su rector y actual presidente de la Red, Yvan Auguet.

Por su hallazgo, el académico electo ya había recibido reconocimientos de gran prestigio internacional como el Premio Rey Jaime I en la Investigación Básica, el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, el Premio de la Fundación Lilly de Investigación Biomédica Preclínica, el Premio Plus Alliance a la Innovación Global o el Premio del Centro Médico Albany de Investigación en Medicina y Biomedicina de Estados Unidos. Sin embargo, el Premio Nobel de Química de 2020 correspondió a las científicas Emmanuelle Charpentier y Jennifer A. Doudna por el desarrollo del método como lo que se han venido en denominas «tijeras genéticas».

«El sistema CRISPR es uno de los mayores avances en la historia reciente, considerado uno de los más importantes de la microbiología a escala mundial, una revolución científica, una tecnología que está cambiando el futuro de la humanidad, porque tiene aplicaciones en los más variados campos, desde la agricultura hasta la salud humana.

Con su descubrimiento, Francis Mojica ha transformado la manera de entender y modificar el genoma», señaló en la presentación de galardón la rectora de la Universidad de Alicante, Amparo Navarro, quien añadió que esta tecnología abre la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos para enfermedades hasta ahora difíciles o imposibles de tratar, facilita la detección temprana de determinadas patologías y ofrece nuevas herramientas para la prevención de infecciones y el tratamiento de enfermedades de origen genético.

Mojica, por su parte, agradeció la Medalla de Honor, que atribuyó a un reconocimiento colectivo a décadas de investigación, al trabajo compartido, la curiosidad científica y el compromiso con el conocimiento. La Red Vives también distinguió con su principal reconocimiento en esta misma gala a la neuróloga Mercè Boada, referente internacional en el estudio y tratamiento de las demencias y de la enfermedad de Alzheimer. «Vuestro ejemplo, nos inspira. Vuestra obra es una aportación inestimable a la ciencia, a la salud y al bienestar colectivo. Sois la evidencia de que la investigación científica de excelencia transforma el mundo y la sociedad en que vivimos», concluyó el acto Auguet.