Académico Emérito

Ciencias de la Salud: Dr. en Medicina

Fecha de ingreso: 18/03/1970

Medalla: Nº 31

Dr. Santiago Ripol Girona.

Creo firmemente, y siempre que puedo lo manifiesto así, que los éxitos fuera de
tiempo no traen con seguridad una estabilidad emocional, sean al nivel que sean. El éxito profesional debe ser fruto de muchas horas de concentración, de trabuio, de esfuerzo, de lucha, y debe llegar paso a paso, peldaño a peldaño, apurando los tiempos.
Por eso, como decía al principio, no creo en los éxitos repentinos, “milagrosos”.

Otro punto importante a tener en cuenta es el propio tiempo personal, es decir, la edad en que se consiguen los logros importantes. Cuando se llega a la cumbre siendo muy joven, salvo casos muy particulares, no se tiene la suficiente visión de conjunto y experiencia para administrar el éxito y pueden presentarse contratiempos imprevistos. Y cuando falta la madurez necesaria para encajarlos puede ser muy difícil rehacerse.

Pero la experiencia no lo es todo. En el caso contrario, cuando se alcanzan los éxitos tan esperados a una edad provecta, la dilatada experiencia puede jugar en nuestra contra por el cansancio natural de toda una vida de esfuerzo y un cierto escepticismo que se va forjando con el paso del tiempo. por otra parte las neuronas no están ya para grandes exigencias y la visión de la realidad se va haciendo menos diáfana, por lo que puede resultar muy difícil mantener lo conseguido, el éxito finalmente alcanzado puede quedar como un último destello de un genio que se apaga irremediablemente.

Por eso creo que la edad media es la perfecta para canalizar ideas, para mantener un esfuerzo adecuado y constante y para administrar positivamente la experiencia que se va acumulando con el paso de los años.

Los primeros hitos de mi formación como médico son la Licenciatura en Medicina y Cirugía (1955) en la Facultad de Medicina en la Universidad de Barcelona, y el grado académico de Doctor (1959) con la calificación de Sobresaliente cum laude
en la Universidad de Barcelona.

La tesis doctoral “Consideraciones fisicas, estadísticas y biológicas en el tratamiento radium-roentgen del cáncer de cuello uterino” (1959) mereció el Premio Extraordinario de Doctorado, obtenido por oposición.

El título de Doctor en Medicina y Cirugía fue expedido por el Ministerio de Educación y Ciencia en 1970.
Otros títulos fundamentales relacionados con mi especialidad son:

  • Especialista en Electrorradiología, expedido por el Ministerio de Educación y Ciencia (1964).
  • Curso de Medicina Nuclear (Aplicaciones clínicas de los isótopos radiactivos) en el Hospital Oncológico de Madrid, dirigido por el Prof. Pérez Modrego (1971).
  • Usuario de isótopos radiactivos para aplicaciones de radium y fuentes encapsuladas, autorización de la Junta de Energía Nuclear (1971).
  • Usuario de isótopos radiactivos para usos generales médicos, automación de la JEN (1972).
  • Supervisor de instalaciones nucleares y radiactivas, expedido por la J EN. (1978).

Otros títulos y diplomas relacionados con la antigua orientación transversal de la disciplina de Terapéutica Física que podemos recordar son:

  • Diploma en Sanidad Nacional expedido por la Escuela Departamental de Barcelona (1961).
  • Diploma en Rehabilitación, expedido por la Jefatura Provincial de Sanidad de Barcelona (1963).
  • Diploma en Medicina de Empresa, expedido por la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo (1966).
  • Diploma en Medicina del Trabajo, expedido por la Universidad de Barcelona (1967).
  • Curso de Geriatría para Médicos, impartido por el Prof. Salgado de Alba en el Hospital de la Cruz Roja Española de Madrid (1971)

En mi actividad hospitalaria tienen especial relevancia los puestos que he obtenido por concurso oposición, por la dificultad añadida a la simple presentación de méritos:

  • Médico ayudante en la Cátedra de Terapéutica Física del Hospital Clínico de Barcelona, entre 1961 y 1967.
  • Profesor Adjunto en la Cátedra de Terapéutica Física del Prof. Badell Suriol entre 1968 y 1973.
  • Médico especialista en Electrorradiología en el entonces llamado Seguro Obligatorio de Enfermedad, entre 1967 y 1970.
  • Médico de institución nosocomial y de servicios especiales, expedido por el Ayuntamiento de Barcelona en abril de 1971. Desempeñé esta labor en el servicio de Radiología y Medicina Física del Hospital de la Esperanza y continué en el mismo cuando el hospital dejó de pertenecer al Ayuntamiento y pasó a depender de un consorcio denominado Institut Municipal d’Assisténcia Sanitària (IMAS), desaparecido también después de mi jubilación.

En los primeros años de mi carrera también tuve relación profesional con la medicina fisica y rehabilitación y el radiodiagnóstico, además de la radioterapia, porque la titulación de la especialidad en aquellos años abarcaba todas esas disciplinas. Un recuerdo de mi actividad en ese campo es la ponencia titulada “La electroterapia con radioterapia antiinflamatoria en el tratamiento de afecciones benignas” presentada al XIII Congreso Internacional de Radiología (Madrid, 1973) en colaboración con el Prof.
D. Fernando Solsona, que fue distinguida con la medalla de plata conmemorativa. Otro trabajo interesante en ese ámbito fue el titulado físico del síndrome de Ramsay-Hunt”, publicado en Radiología, 6 (1976).

Desde los inicios de mi actividad como médico tuve especial interés en conocer los protocolos y los avances que se experimentaban en instituciones extranjeras de reconocido prestigio. La asistencia a congresos internacionales de la especialidad me ha permitido tener contacto con los trabajos e investigaciones que se llevan a cabo en esos centros.

He observado que en el Christie Hospital & Holt Radium Institute de Manchester que las dos grandes preocupaciones del especialista de allá eran la dosimetría y la protección. Para ellos revestía una especial importancia ajustar los tratamientos al límite sin sobrepasar nunca la dosis considerada óptima, pues de lo contrario pueden derivarse graves perjuicios a largo plazo.

Me interesó particularmente la exactitud de la dosimetría con núclidos radiactivos naturales y artificiales en las técnicas de terapia superficial, terapia intersticial y braquiterapia ginecológica. La curieterapia según la técnica de Manchester intentaba dar solución a varios aspectos relevantes de la dosificación, definía las dosis de intolerancia peligrosa en distintos puntos de los tejidos parametriales y estableció conceptos biológicos trascendentes en la utilización de las dosis de rayos gamma.

Mis visitas a varios acreditados centros oncológicos de Francia (Toulouse, Marsella, Montpellier), desgraciadamente breves pero sumamente provechosas, me permitieron el estudio fisico, la práctica del cálculo de las dosis y el conocimiento directo de las ventajas de las radiaciones de supervoltaje y de la electronterapia, viendo en acción los nuevos aceleradores lineales que habían de abrir una nueva era en la práctica de la radioterapia.

En noviembre de 1972 realicé un viaje de ampliación de estudios, visitando el Institut Gustave Roussy, ubicado en Villejuif, en las inmediaciones de parís.

Aunque era en aquel entonces un hospital antiguo en cuanto a su arquitectura exterior y quizá en su disposición interior, es evidente que está dotado de unos medios de trabajo extraordinarios, con un instrumental muy completo y moderno en manos de una plantilla médica muy competente. En este centro pude ver en funcionamiento el betatrón.

En estas circunstancias no puede sorprendernos que el Institut Gustave Roussy haya sido pionero de multitud de técnicas nuevas de tratamiento que se han impuesto a nivel internacional. Una de las actividades científicas que más relieve ha tenido es la exploración y tratamiento de los cánceres en ORL.

Me pareció sumamente interesante la atención individualizada que se presta a cada paciente, discutiendo ampliamente las ventajas e inconvenientes de todas y cada una de las pautas terapéuticas que pueden adoptarse, siempre a través de datos
científicos elaborados a partir de los resultados anatomopatológicos, constantes hemáticas, características y grado de extensión de las lesiones y el estado general.

No relacionada directamente con la radioterapia, pero con evidente provecho científico también, fue mi visita a la Cátedra de Radiología de la Facultad de Medicina en la Universidad de Strasbourg. Cuando nuestro hospital adquirió el moderno equipo
de mamografía, la empresa proveedora nos invitó a conocer ese centro, dirigido entonces por el Prof. Charles (iras, que gozaba de un gran prestigio en el orden de la especialidad en conjunto y alcanzó un relieve importante a escala mundial por sus trabajos en cuanto a la detección y diagnóstico precoz del cáncer de mama.
Aprovechando nuestra estancia en Strasbourg visitamos también el Departamento de Neurorradiología de la Facultad de Medicina, que dirigía entonces el Prof. Wackenheim, auténtico pionero de la especialidad y maestro de toda una generación de neurorradiólogos. Ese centro está dedicado exclusivamente a la exploración y diagnóstico radiológico de las enfermedades neurológicas.

Fue una experiencia de gran interés porque en los tumores malignos del sistema nervioso central tributarios de radioterapia creemos que es importante y necesario que al planificar un tratamiento tengamos un amplio conocimiento de la interpretación de las imágenes para situar la neoformación maligna, definir la dosimetría y controlar la evolución durante y después del tratamiento.

Una parte de mi atención profesional se ha dirigido hacia la medicina del trabajo a consecuencia de mi labor de años en el servicio médico de Telefónica. Las diferentes problemáticas observadas y las revisiones médicas anuales me proporcionaron
materiales y experiencias en el tratamiento fisico de lesiones diversas, comparación de datos y estudios estadísticos que reflejé en algunos trabajos, entre los que podemos resaltar: “Comentario estadístico sobre fotoseriaciones practicadas durante el año 1974-75” (1976), “Conciencia del riesgo de las radiaciones en el mundo laboral” (1976), “La etiología traumática de las neoplxsias. Su consideración en medicina del trabajo” y 2″ parte, 1977), “Tratamiento fisico del hombro doloroso” (1977), “Protección contra las radiaciones ionizantes” (1980), “Relación trauma-cáncer” (1980), “Perspectivas de un
programa de detección del cáncer de mama en el reconocimiento de empresa” (1987), “Trabajo con pantallas. Consideraciones presentes y futuras en medicina del trabajo” (1990), “Nueva visión del estrés laboral” (1990), “Perspectivas de la jubilación en función de la actividad laboral” (1991), “Reflexiones en torno al estrés laboral” (1999), etc. , todos ellos publicados en revistas relacionadas con la especialidad o generalistas.

Algunos carecen ya de valor, como el de las fotoseriaciones, que es una técnica que hace años que no se practica, aunque en su día nos Frmitieron detectar enfisemas, silicosis e incluso un caso de tuberculosis pulmonar. Los programas de detección del cáncer de mama (o de cualquier otro que fuera factible) siguen teniendo plena vigencia, aunque adaptados lógicamente a los medios actuales, y lo mismo podemos decir del problema de las pantallas de ordenador, que se sigue estudiando y mejorando.

Sin haberlo pretendido, fueron particularmente proféticos los trabajos sobre el estrés laboral: la falta de estímulos y valoración, el desempeño de trabajos muy por debajo de las capacidades y, sobre todo, el desempleo, que en su día pudieran parecer suposiciones más o menos remotas, son en la actualidad, desgraciadamente, una realidad muy palpable.

Además de los trabajos relacionados directamente con la clínica y la terapéutica de los pacientes oncológicos que componen, como es lógico, la mayor parte de mi labor, he dedicado alguna atención a temas también relacionados, pero a un nivel de
especulación teórica, así como a la organización asistencial, tanto a nivel local (hospital) como a nivel global (programas de salud).

Mi interés por la temática de organización y dirección vino canalizado por algunos seminarios y masters relacionados, impartidos por instituciones prestigiosas:
Seminario sobre planificación y funcionamiento de los servicios de radiología (1972) organizado por la D.G.S., Seminario de gestión asistencial hospitalaria (1977) organizado por la Escuela de Dirección y Administración Hospitalaria en Madrid, y Master en Gestión Gerencial Hospitalaria (1977), título expedido por EA.D.A.

Entre los trabajos publicados podemos recordar: “Subdivisión en servicios de la especialidad de radiologia hospitalaria” (1972), “Situación de la terapéutica fisica entre las ciencias” (1977), “Boceto histórico de la terapéutica fisica” (1978), “Situación de la radioterapia entre las especialidades oncológicas” (1980), “La radioteràpia a Catalunya i a la resta d’Espanya” (1980), “Organización del servicio de radioterapia en un hospital general” (1980), “Integración del departamento de radioterapia en la gestión hospitalaria” (1990), “Estudio comparativo entre la medicina social pública y la medicina social privada en sus vertientes asistenciales, políticas, sociales y económicas” (1992). Este último trabajo, presentado como una memoria bajo el lema “En beneficio de todos”, mereció el premio anual 1992 de la Real Academia de Medicina de
Barcelona.

También he dedicado algún trabajo a problemas sanitarios de interés general, aunque relacionados con las radiaciones ionizantes y la oncología: “La contaminación radiactiva de los alimentos y su importancia sanitaria” (1978), “Consumo de tabaco y enfermedad cancerosa” (1980) que se publicó en un volumen monográfico de la revista Jano dedicado al tabaquismo, “Pronósticos, estadísticas y yatrogenias” (1991), “Energía atómica, riesgos y beneficios. Usos médicos en radiodiagnóstico y radioterapia” (1992).

Finalmente debo recordar con especial orgullo dos trabajos relacionados directamente con nuestra familia, ambos publicados en los Anales de Medicina y Cirugía. Son “El deber cumplido” (1976) en el XXV aniversario del ingreso en la Real Academia de Medicina de Barcelona del Profesor Don Vicente Carulla Riera, y “Contribución al estudio biográfico-médico de las más ilustres familias de académicos. I. Los Carulla” (1978), en memoria del Profesor Don Valentín Carulla, Marqués de Carulla, y sus familiares médicos.

Como ya se anunciaba en mi tesis doctoral, mi vocación se ha centrado sobre todo en la radioterapia oncológica, en la cual he asistido al desarrollo vertiginoso de la especialidad, potenciado por los avances de la investigación en la clínica oncológica.

Con el paso del tiempo, los enormes progresos técnicos que se han registrado tanto en radiodiagnóstico (telecomandos, eco, tomografia computada, resonancia magnética, etc.) como en radioterapia (alta energía, electronterapia, dosimetría en 3D,
campos conformados, irradiación con otras partículas, etc.) han obligado a la división de la especialidad, porque en la actualidad es imposible para una sola persona dominar el amplísimo abanico de técnicas de que disponemos en una y otra disciplina.

El núcleo de mi actividad profesional se ha centrado, pues, en la radioterapia oncológica, y he recogido mis experiencias a lo largo de los años en múltiples trabajos publicados en revistas de la especialidad, monografias y comunicaciones a congresos
nacionales e internacionales.

Entre los congresos en los que he aportado mi colaboración podemos recordar:

  • XII Congreso Nacional de Radiología (Santa Cruz de Tenerife, 1974).
  • III Reunión Nacional de Médicos de la Cruz Roja (Barcelona, 1976).
  • IV Congreso Nacional de Medicina Nuclear y Biología (Santiago de Compostela, 1977).
  • VI Reunión Nacional de la Sociedad Española de Oncología (Santiago de Compostela, 1977).
  • XIV Congreso Internacional de Radiología (Río de Janeiro, 1977).
  • XIV Congreso Nacional de Radiología (Cádiz, 1978).
  • VII Reunión Nacional de la Sociedad Española de Oncología (Valencia, 1978).
  • IV Congreso de la Sociedad Radiológica Europea (Hamburgo, 1979).
  • VIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Oncología (Zaragoza, 1980).
  • IX Congreso Nacional de Medicina, Higiene y Seguridad del Trabajo (Palma de Mallorca, 1980).
  • International Symposium on Surgical Treatment for Breast Cancer (1981).
  • XVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Radiología, Electrorradiologia y Medicina Nuclear (Sevilla, 1986).
  • I Congreso Nacional de las Sociedades Oncológicas Españolas (Valencia, 1986).
  • Congress Of the European Society for Therapeutic Radiology and Oncology (Montecatini Terme, 1990).
  • Congress Of the Rehabilitation Medicina Association (Madrid, 1990).
  • V Jornadas sobre Optimización de los Servicios Sanitarios (Barcelona, 1990).
  • Jornadas Oncológicas de la Sociedad Catalano-Balear de Oncología (Barcelona, 1991).
  • VII Congreso Nacional de la Asociación Española de Radioterapia y Oncología (Sevilla, 1993).

Podría decirse que he sido testigo y protagonista de la historia, desde aquella lejana radioterapia de ortovoltaje (no tan lejana en el tiempo, Fro sí en el concepto) y la dosimetría “dibujada” a partir de radiografias en proyecciones diversas (que no era exacta, desde luego, pero tampoco tan inexacta como podría parecernos ahora), conocí la cobaltoterapia, que en su día pareció un avance enorme, y el principio de la alta energía, con los aceleradores que actualmente han alcanzado un alto grado de potencia y sofisticación. Durante mi labor en el Hospital de la Esperanza tuve ocasión de trabajar con un betatrón, el primero de su clase que funcionó en Barcelona. Después, los aceleradores lineales han demostrado más eficiencia.

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