Jordi Martí Pidelaserra considera que el capital social, emocional e intelectual que aportan los trabajadores en cualquier proyecto empresarial es tan importante y tan necesario como el capital económico para ponerlo en marcha.  “La empresa tiene que forjar una idiosincrasia propia basada en la confianza, las emociones y los sentimientos comunes. Para que un proyecto fructifique es necesario que interactúen sus valores relacional, intelectual, emocional y económico. Todos están ahí, pero sólo se pone en valor la faceta económica, y eso es un grave error”.

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Experto en  valoración de empresas, Martí Pidelaserra realizó esta reflexión durante su ingreso como académico de número de la Real Academia Europea de Doctores-Barcelona 1914 (RAED), que tuvo lugar el pasado 7 de julio en Barcelona. “Los injertos dan los árboles más productivos y con mejores frutos, cualquier proyecto humano, empresarial, cultural o académico debe de entenderse como un trabajado injerto”, concluyó.

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El nuevo académico leyó el discurso de ingreso “L’empresa més enllà de l’obra estètica”. Le respondió, en nombre de la RAED, el académico José Luis Salido. Martí Pidelaserra es profesor titular en la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona y responsable del área de Contabilidad en el Departamento de Empresa.