La Real Academia cierra su ciclo de debates de este curso abordando uno de los problemas recurrentes y siempre aplazados de la sociedad española

La Real Academia Europea de Doctores-Barcelona 1914 (RAED) cerró el pasado 27 de junio su ciclo de debates de este curso abordando uno de los problemas recurrentes y siempre aplazados de la política y la sociedad española, la reforma del sistema de pensiones, con la sesión “Sostenibilidad, retos y desafíos del sistema de pensiones”. El acto, moderado por el académico de número y presidente del Instituto de Investigaciones Interdisciplinares de la RAED, José Ramón Calvo, contó con la participación de José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España y académico numerario electo; Myrta Casanovas, empresaria y filántropa; José María Gay de Liébana, profesor de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, reconocido analista y divulgador económico y académico de número; Pau Miret, investigador del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona, y José Luis Salido, profesor de Derecho de la Universidad de Barcelona, académico de número y secretario general de la Real Academia.

Gay de Liébana sorprendió al auditorio al afirmar que el actual sistema de pensiones recauda 6.000 millones más de lo que gasta. El problema, señaló, es que “el dinero se va por sitios que no debería, no se gasta en las pensiones ni en asegurar el sistema”. No menos sorprendente fue la intervención de Miret, quien aseguró que no se puede atribuir a la demografía la quiebra en el sistema público de pensiones: “España goza en la actualidad de buena salud demográfica, pues concentra un gran número de cotizantes en las edades adultas y más productivas de la vida laboral, hecho que podría aprovecharse para llenar la hucha de las pensiones”.

Salido no dudó en señalar la “quiebra” del actual sistema de pensiones en España. “Las pensiones son lo que son porque el Estado las garantiza… pero eso podría cambiar en un futuro, cuando se enfrentará a ocho o diez millones de pensionistas, que en el fondo también podrían considerarse como funcionarios”,  espetó. Bonet también se mostró muy crítico con la situación actual del sistema de pensiones en España y, como ejemplo, resaltó “lo absurdo de un sistema que jubila obligatoriamente a personas con una gran capacidad productiva y desaprovecha su experiencia y capacidad de crear riqueza para la sociedad”.

Por su parte, Casanova se preocupó por proponer fórmulas innovadoras que ayuden a hacer sostenible el actual sistema de pensiones, como la reducción de los gastos públicos en entidades que no aportan riqueza y valor a la sociedad o, incluso, generar una lotería destinada únicamente a las pensiones con el aval legal de su finalidad social.

 

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